La detención de Gerardo Luis Gasparutti generó un profundo impacto en los sectores académicos y profesionales de la provincia de Córdoba. Hasta su aprehensión, era considerado un especialista destacado con una trayectoria de más de seis años en el ámbito educativo e industrial.

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El profesional, ahora imputado por “homicidio calificado por el vínculo”, según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF) ocupaba cargos de alta jerarquía. Su detención fue ordenada por la fiscal Liliana Copello por el fallecimiento de su esposa, María Lucila Pagani, quien trabajaba en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Trayectoria en la gestión académica
En el plano institucional, el imputado se desempeñaba desde febrero de 2022 como Director de Carrera de la Licenciatura en Nutrición y de Tecnología de los Alimentos en la Universidad Siglo 21. En esta casa de estudios mantenía una labor de jornada completa.

Además de su rol jerárquico, ejercía la docencia frente a alumnos de diversas materias técnicas. Desde 2020 dictaba la cátedra de Saneamiento Ambiental e Higiene de los Alimentos, y desde 2021 estaba a cargo de Bromatología y Tecnología Alimentaria.
Este perfil académico contrastó fuertemente con la acusación judicial. Su imagen pública era la de un especialista en la formación de futuros profesionales de la salud y la industria alimentaria cordobesa.
Certificaciones internacionales y auditoría
En el plano profesional, Gasparutti contaba con una formación académica de posgrado. Es Licenciado en Nutrición, Especialista en Higiene y Seguridad de los Alimentos y posee un magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

Su actividad privada incluía la asesoría a diversas industrias del sector alimentario. Contaba con la certificación internacional IRCA A17256 como Auditor Líder de Sistemas de Gestión de la Calidad, una de las más prestigiosas en el rubro.
Asimismo, el ahora detenido se desempeñaba como auditor de normas de inocuidad (HACCP y BPM) para el Instituto IRAM. Esta posición lo ubicaba como un referente en la verificación de protocolos de seguridad y estándares industriales.
El colapso de su versión oficial
La caída de su prestigio profesional comenzó cuando la fiscalía detectó contradicciones entre su declaración y la evidencia física. Gasparutti intentó justificar el incendio del Renault Sandero, ocurrido el 14 de junio en la ruta E-53, alegando la explosión espontánea de un celular.
Sin embargo, peritajes especializados de Bomberos de la Policía de Córdoba descartaron de plano esta hipótesis. “No se habría encontrado en el habitáculo otro teléfono celular, cable o fuente de carga”, detallaron fuentes judiciales sobre la inspección del vehículo.

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En su lugar, los técnicos percibieron un fuerte olor compatible con líquido combustible en el interior del auto. Ante la sospecha de un ataque deliberado, la Justicia cordobesa ordenó su detención inmediata, poniendo fin a su carrera académica y profesional.
