Cómo se fabrica en Córdoba uno de los autos más vendidos en Argentina
Vía Córdoba recorrió el Polo Industrial Ferreyra de Stellantis para conocer cómo se transforma el metal en un vehículo listo para salir a la calle.

En Córdoba se fabrica uno de los autos más vendidos de Argentina, en un proceso que combina robótica de última generación, tecnología y trabajo especializado. En una nueva entrega de Made in Córdoba, Vía Córdoba recorrió el la fábrica de Stellantis para conocer cómo se transforma el metal en un vehículo listo para salir a la calle.

El secreto del maní: cómo Georgalos transformó un postre oriental en un símbolo argentino
Desde el armado de la carrocería hasta los controles finales, el proceso se divide en tres grandes etapas: chapa, pintura y montaje. Cada una cumple una función específica y requiere precisión, coordinación y controles de calidad para que el vehículo llegue a la calle en condiciones.
Fiat Cronos: un modelo fabricado en Córdoba
El Polo Industrial Ferreyra es una pieza clave de la industria automotriz cordobesa. Allí se produce el Fiat Cronos, un sedán que logró consolidarse en el mercado argentino y que también llega a otros países de la región.
La trayectoria del modelo incluye hitos productivos importantes, como el alcanzado por la planta al llegar a las 500.000 unidades fabricadas. Ese volumen refleja el lugar que ocupa el vehículo dentro de la producción en Córdoba.

La planta combina procesos automatizados con tareas que requieren la intervención de trabajadores especializados. La incorporación de tecnología y las inversiones industriales forman parte de la estrategia para sostener la producción y responder a las exigencias de un mercado automotor cambiante.
Paso a paso: cómo se fabrica el Fiat Cronos
La fabricación de un vehículo requiere mucho más que ensamblar sus piezas. En Ferreyra, el proceso se organiza en tres etapas principales que permiten avanzar desde la estructura metálica hasta el auto terminado.
Todo comienza en el sector de chapa, donde las distintas piezas metálicas se unen para formar la estructura del vehículo. En esta etapa, robots y operarios trabajan de manera coordinada para soldar los componentes de la carrocería. Los laterales, el piso y el techo se integran hasta formar la estructura principal, mientras que otras partes, como las puertas, el capot y el baúl, se incorporan durante el proceso.

La precisión es fundamental: las piezas deben encajar de acuerdo con las dimensiones previstas para garantizar la geometría de la carrocería. Antes de avanzar hacia la siguiente etapa, la estructura pasa por controles de calidad que permiten detectar y corregir posibles imperfecciones.
Una vez terminada la carrocería, llega el turno de la pintura. El proceso no se limita a darle color al vehículo, también busca proteger el metal y asegurar una terminación uniforme.
Primero, la estructura recibe tratamientos de limpieza y preparación de la superficie. Luego se aplica una protección anticorrosiva mediante un procedimiento conocido como cataforesis, que permite cubrir el metal y contribuir a su conservación.

Después se sellan las uniones para evitar filtraciones y se aplican las distintas capas de pintura. La etapa incluye la base de color y el acabado protector, responsable de buena parte del brillo final.
Por último, la carrocería pasa por una inspección bajo iluminación específica. Allí, los especialistas revisan la superficie para identificar marcas, irregularidades o defectos que deban corregirse antes de continuar.

Cómo es la pyme de Córdoba que conquistó a Disney y Google con sus pines y llaveros
La última etapa es la de montaje, donde la carrocería pintada comienza a convertirse en un vehículo completo. A lo largo de la línea de ensamblaje se incorporan componentes mecánicos, instalaciones eléctricas, tablero, cristales, asientos, revestimientos y otros elementos del habitáculo.
Uno de los momentos centrales es el denominado “casamiento”: la unión de la carrocería con el conjunto mecánico, que incluye el motor y la transmisión.

A partir de allí, el vehículo continúa por distintas estaciones en las que se completan las tareas de instalación y ajuste. Antes de salir de la planta, debe superar controles y pruebas destinados a comprobar que sus sistemas y componentes funcionen correctamente.
Una fábrica cordobesa que impulsa la industria automotriz
El recorrido por el Polo Industrial Ferreyra permite observar cómo se articulan la automatización, el conocimiento técnico y el trabajo humano en una industria que exige precisión en cada etapa.
Con una trayectoria que ronda las tres décadas y tras haber alcanzado la cifra histórica de 1.500.000 de unidades fabricadas en su historia, la planta industrial cordobesa combina la precisión de la robótica de última generación con la experiencia técnica de miles de trabajadores. Se trata de uno de los centros productivos que posiciona a Córdoba en el escenario internacional.

Sin embargo, cabe señalar que Stellantis definió un esquema especial de programación de la producción para el cierre de 2026. En el marco de una reorganización temporal por caída en la demanda regional, la planta de Ferreyra paralizará durante siete semanas la fabricación de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota entre el 1 de diciembre y el 18 de enero. Esta medida, que combina días de suspensión con el receso vacacional, impactará únicamente sobre la línea de las camionetas y no afectará el ritmo de producción del Fiat Cronos, que mantendrá su actividad con normalidad.
