Comerciantes y vecinos advierten por el impacto negativo de las obras en barrio Güemes
El proyecto de la Gran Manzana contempla cortes de calles y el traslado de unos 400 puestos durante ocho meses.


El tradicional barrio Güemes de la ciudad de Córdoba atraviesa días de incertidumbre ante el inminente comienzo de las obras de puesta en valor del Paseo de las Artes. El proyecto municipal, que contempla la creación de una gran manzana, busca recuperar un sector emblemático de la ciudad, pero despertó preocupación entre vecinos, comerciantes y trabajadores de la zona.

Si bien existe consenso sobre la necesidad de intervenir un espacio afectado por el deterioro, la inseguridad y episodios de violencia nocturna, el principal cuestionamiento está puesto en cómo se ejecutarán los trabajos y qué impacto tendrán sobre la actividad económica y la circulación.
Ante la falta de información oficial detallada, vecinos y comerciantes comenzaron a organizarse para plantear sus inquietudes y solicitar una mesa de diálogo con la Municipalidad.
“Estamos reclamando primero tener una línea de comunicación con la Municipalidad porque no tenemos muchas novedades; todo lo que tenemos son rumores. No tenemos certezas”, explicó Soledad Guzmán, referente del centro vecinal de barrio Güemes.

Desde el centro vecinal remarcan que acompañan la recuperación del Paseo de las Artes y entienden la importancia de mejorar las condiciones del sector. Sin embargo, plantean que los trabajos deberían realizarse de manera progresiva y sectorizada, en lugar de avanzar con un cierre general de las calles desde el comienzo.
Uno de los principales puntos de preocupación es el traslado provisorio de unos 400 puestos de artesanías hacia calle Belgrano. Los vecinos sostienen que existen otros sectores de la plaza seca del Paseo de las Artes que podrían utilizarse para reubicar a los feriantes sin bloquear completamente las arterias que rodean el espacio.
La propuesta apunta a reducir el impacto sobre la circulación y, al mismo tiempo, permitir que la actividad comercial continúe durante el período de intervención.
El impacto económico es uno de los principales motivos de preocupación entre quienes trabajan en el sector. Gastón, comerciante de la zona, sostuvo que las obras pueden afectar negativamente a los negocios de Güemes, no solo por las dificultades para circular sino también por la posible disminución en la cantidad de clientes que llegan al barrio.
Según explicó, el cierre de calles y las restricciones para el tránsito vehicular pueden reducir considerablemente la afluencia de personas, especialmente de quienes se trasladan hasta la zona para realizar compras, consumir en los locales gastronómicos o utilizar los estacionamientos.

A esto se suma la duración prevista de los trabajos, estimada en unos ocho meses, un período que los comerciantes consideran extenso para sostener una actividad normal en medio de cortes y modificaciones en los accesos.
La situación también alcanza a las playas de estacionamiento. De acuerdo con los referentes del sector, al menos tres establecimientos podrían quedar imposibilitados de funcionar mientras duren las obras.
Otro de los puntos que genera mayor preocupación es el futuro del denominado Galpón Azul, ubicado sobre calle Laprida. Según los representantes vecinales, el espacio quedaría prácticamente encerrado por los cortes previstos, dificultando el acceso tanto de trabajadores como de clientes. Allí funcionan puestos cuyos ingresos representan el sustento principal de unas 35 familias.

Por eso, quienes trabajan en el lugar reclaman conocer con anticipación cómo se garantizará la continuidad de la actividad durante el período de intervención y cuáles serán las alternativas previstas por el municipio.
El proyecto también genera interrogantes vinculados con el acceso sanitario a la zona. Uno de los principales focos está puesto en el corte de calle Belgrano, considerada un corredor de circulación importante y utilizada actualmente por 17 líneas de transporte público.
Sobre esa misma arteria se encuentra el asilo de ancianas San Francisco Solano, una institución con 114 años de trayectoria donde viven más de 40 mujeres. Desde el establecimiento advierten que las modificaciones en la circulación podrían complicar el ingreso de ambulancias ante una emergencia médica.

La preocupación se extiende también a los vecinos que tienen sus vehículos en cocheras privadas y temen no poder acceder con normalidad a sus viviendas durante la instalación de los puestos y los cortes.
Con el inicio de las obras cada vez más cerca, vecinos y comerciantes buscan que la Municipalidad brinde información precisa sobre fechas, cortes, accesos, reubicación de los puestos y alternativas para los trabajadores afectados.
El reclamo no apunta a frenar la recuperación del Paseo de las Artes, sino a modificar la modalidad de ejecución para evitar que la intervención termine generando un perjuicio económico y social sobre quienes viven y trabajan en uno de los sectores más concurridos de Güemes.