El fiscal que interviene en la causa ordenó la detención del conductor de un Peugeot 308 que se fue del lugar. Las filmaciones fueron determinantes.


Finalmente quedó comprobado que en el trágico accidente ocurrido el fin de semana en la zona de Villa Warcalde y que le costó la vida a dos jóvenes, había otro vehículo involucrado y que entre ambos, corrían una picada.

Las primeras filmaciones obtenidas por la Justicia y los pesquisas de la causa permitían observar a un auto que circulaba muy rápido y delante del VW Vento tripulado por Francisco Catalano, de 23 años (quien está detenido e imputado en un pabellón especial de la Alcaidía de Tribunales), y que finalmente se alejó del lugar tras el choque. 

Las pericias realizadas determinaron que los autos venían corriendo una carrera desde la salida del boliche donde habían estado hasta la zona del trágico choque.

El fiscal que entiende en la causa, Ernesto de Aragón, libró una orden detención contra el conductor de un Peugeot 308, quien seria el otro protagonista de esta picada fatal.

Esa persona, que aún no fue apresada, está imputada por homicidio culposo agravado y conducción peligrosa.

Catalano está imputado con una delicada acusación: homicidio agravado por el uso de vehículo automotor y por la cantidad de víctimas. La pena para ese delito va de 2 a 5 años de cárcel.

El accidente. El joven manejaba el Volkswagen Vento gris que el pasado domingo a la madrugada terminó chocando contra un poste y dando varios tumbos en el camino Intercountries, en cercanías del barrio Villa Warcalde, en Capital.

Como resultado del aparatoso siniestro vial, murieron María Grazia Costanzo (19) y Federico Cariola (22). Además del conductor, hubo otros dos sobrevivientes: Mateo Feijo (22) y Camila Suárez (20). Hoy, son testigos clave.

Grazia Constanzo y Federico Cariola, víctimas del fatal accidente ocurrido en Villa Warcalde.

Grazia Constanzo y Federico Cariola, víctimas del fatal accidente ocurrido en Villa Warcalde.

Los cinco jóvenes habían ido a bailar al boliche Tokio, en La Calera, y regresaban entrada la mañana a sus hogares, en Villa Allende y en distintos barrios del noroeste de la Capital.

Catalano estaba alcoholizado y circulaba a alta velocidad “de manera temeraria”, según lo estableció la propia fiscalía.






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