En el Kempes perdió 2-0 ante un Independiente más efectivo y no aprovechó la chance de acercarse a la punta del torneo. Ni de consolidarse en zona de Libertadores.


“Dame una alegría, quiero ser campeón” y “Que de la mano, de Frank Kudelka, todos la vuelta vamos a dar”. Así fueron los hits con los que arrancó la tarde la hinchada de Talleres que veía, en la previa, que si le ganaba a Independiente la ilusión volvía a tomar cuerpo.

Pero el Rojo embocó dos contras, una en el primer tiempo que terminó con gol de Gonzalo Verón y otra, cuando el partido se cerraba, y le ganó 2-0. A pesar de la derrota, el equipo albiazul sigue en posición expectante para luchar por un lugar en la Copa Libertadores.

Sin renunciar a su idea, Talleres intentó llegarle a Independiente. Araujo y Rojas, los extremos, al tener la cancha rápida, desbordaban a los defensores visitantes. Y lo lograron muchas veces. Al Rojo le costaba hacer pie en el mojado césped del Kempes.

Así, a los 16, el ecuatoriano que lleva la 7 en la espalda, dejó solo a Silva frente al arquero Campaña que detuvo con una sola mano.

La ayuda de Leo Godoy por derecha fue importante. No así la de Escobar, por el otro sector, más preocupado por los atacantes rivales. Pero, Rojas estaba encendido y llegó a los 21 con otra corrida por izquierda. La jugada la terminó él mismo y el disparo se fue desviado. Parecia que el gol albiazul llegaba en cualquier momento. Pero llegó la gran sorpresa.

A los 23, en el primer avance en serio de los de Avellaneda, llegó el gol de Verón. En la jugada previa, Herrera le ganó un mano a mano al Chino Romero pero, el ex Instituto siguió la jugada, Quintana salvó en la línea y Verón la metió de cabeza. La victoria parcial de Independiente no reflejaba para nada lo generado por ambos equipos.

Pero Talleres, como es su costumbre, no renunció a su idea. Por momentos y teniendo ventaja, el rival le manejó un poco los tiempos. A los 33, Araujo de cabeza tuvo el empate pero esta vez, Campaña tapó con el pie lo que era el 1-1.

Y el primer tiempo se cerró con la T yendo a buscar el merecido empate sin mucha claridad pero con la convicción de siempre. Algunas polémicas como un supuesto penal a Ramírez y una mano en la última jugada de la primera mitad focalizó la bronca de los hinchas en el árbitro Germán Delfino en el cierre de la primera parte.

En el complemento, el libreto de Talleres fue el mismo. Necesitado del empate, trató de buscarlo sin desesperarse. Independiente, que cuidaba la ventaja muy atrás, intentó parar la tromba albiazul y contragolpear. El empate estuvo cerca a los 15, con un disparo de Ramírez que se fue cerca del palo del arquero del Rojo.

A los 20, los locales tuvieron “la” chance: Godoy encaró mano a mano a Campaña pero el arquero se agigantó, el rebote le quedó al mismo Godoy y allí salvaron sobre la línea. Y luego, en la misma jugada, el lateral derecho definió sobre el travesaño. Parecía que no ligaba el albiazul. Y fue así.

A los 44, en una contra bien trabajada, llegó el 2-0. Gigliotti definió bien, al ángulo derecho de Herrera que no pudo hacer nada para impedirlo. Todo estaba definido.

La bronca de los hinchas, que se levantaron de sus butacas para irse en segundo gol rival, se transformó en reconocimiento. El equipo volvió a perder pero, esta vez, el gusto a injusticia por lo hecho quedó en las bocas de todo Talleres que jugará ante Newell’s el próximo lunes 16, en Rosario. Como para recuperar terreno.






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