El cerebro y sus laberintos, las incontables repeticiones y todo lo que hace que parezca imposible despegarnos de esta melodía. Mirá los videos.


El 12 de enero se cumplió un año del lanzamiento del video de Despacito, la canción interpretada por Luis Fonsi y Daddy Yankee que se volvió tan pegadiza y viral que parece imposible saber cuándo dejaremos de cantarla.

Si hasta suena en la cabeza de solo leer su nombre esos acordes rítmicos y tan, pero tan, penetrantes que lograron muchas reversiones y sonar en hogares, discotecas, estadios y un sinfin de lugares.

¿Por qué no podemos dejar de cantar Despacito? Por la construcción de la escritura musical, la repetición, el esfuerzo que el cerebro hace para armonizar lo que suena y el placer que le provoca.

También porque la música impacta en la memoria y las emociones que se relacionan con lo que escuchamos, entre otras razones.

Un video lo explica en detalle y, más abajo, distintas versiones y posibilidades que dio Despacito durante los últimos 12 meses.

La versión rusa de Despacito

VanGuardia con Despacito

Video de Despacito del cura Gabriel

Matecito, una parodia de Despacito

Despacito, por Luis Fonsi y Daddy Yankee






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