Llegó el 30 de mayo de 2017 con responsabilidad doble: reemplazar al exitoso Kudelka y perdurar. El fuerte respaldo de Fassi que se diluyó.


De aquella frase contundente que seguramente no fue dicha a la ligera por Andrés Fassi, a un anuncio que no dejó de sorprender por los matices que fueron apareciendo en el camino.

Juan Pablo Vojvoda dejó de ser el técnico de Talleres. Como lo dejó vislumbrar Fassi en aquella conferencia de prensa en la que mencionó que muchas decisiones sobre el plantel para la próxima temporada las tomaría un “nuevo entrenador”. Era más que un cabo suelto.

Así y todo, resultó repentina y hasta sorpresiva la confirmación del alejamiento del DT. Porque con el correr de los días se acrecentaron las dudas e incluso las acciones de Vojvoda recobraron valor.

Con un rotundo mensaje, desde el club dieron por concluido un proceso que se había concebido para ser duradero. Un trabajo a largo plazo con un técnico joven y trabajador que pudiera moldear el Talleres que debía dejar atrás la exitosa simbiosis con Kudelka. 

Pero Vojvoda se fue antes de cumplir un año en el cargo. No consiguió la aprobación del público, el equipo no enamoró al hincha y el respaldo de Fassi perdió consistencia. 

El presidente valoró hasta el final las prestaciones de Vojvoda y reivindicó los positivo de su ciclo, aunque en la balanza pesa más lo que no se consiguió.

Ninguno de los objetivos deportivos se cumplió. El equipo fue inestable en la Superliga y no sacó pasaje para la Sudamericana 2020. Y se quedó a las puertas de la fase de grupos de la Libertadores, tras un primer paso resonante al eliminar al San Pablo.

En la cancha, el hito de la era Vojvoda fue ganarle el clásico a Belgrano (el oficial y el amistoso). Algo que ni el mismísimo Kudelka había logrado.

Con el DT, Talleres ganó casi lo mismo que perdió (14 victorias, 13 derrotas).  Y el 47% de los puntos no resultó suficiente para la renovación del contrato.

La conjetura era que Fassi no dio por terminada la relación en aquella conferencia de prensa porque todavía no tenía confirmado el sucesor. Y ahora la conjetura es que Vojvoda se plantó en no tocar su cuerpo técnico, ante un pedido dirigencial.

​Ahora, y sólo Fassi sabe hasta cuando, Talleres no tiene DT. Un proceso que fue ideado con otros alcances, y que se topó con un brusco final.






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