La articulación entre la Dirección Provincial de Mujeres, Género y Diversidad, la Corte de Justicia y la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) volvió a activarse para dar continuidad y fortalecer un dispositivo de abordaje destinado a varones condenados o imputados por violencia de género. La agenda se centró en consolidar el programa “Masculinidad en clave de cuidado”, que se viene implementando desde hace dos años en casos de condena condicional y condenas en suspenso, y avanzar hacia una modalidad formativa más sostenida y presencial.
Reunión
La ministra de la Corte de Justicia, doctora Fernanda Rosales Andreotti, recibió a la directora provincial de Mujeres, Género y Diversidad, licenciada Belky Pennise Zavaley, junto a su equipo de capacitadoras. De la reunión participaron además la decana de la Facultad de Derecho, Gino Bertolone, y el director provincial de Reinserción Social, Santiago Ahumada.
Un espacio formativo
Según explicó Pennise Zavaley, el objetivo es cubrir una deuda del sistema judicial provincial: ofrecer un espacio de formación presencial, sistemático y con continuidad para hombres condenados por violencia de género, tal como lo requieren determinadas sentencias. En paralelo, se busca incorporar una perspectiva de justicia restaurativa y transformadora.
A quién está dirigido
El esquema está orientado a condenados e imputados por ejercer violencia de género bajo la modalidad de condena condicional, una figura que suele incluir exigencias judiciales vinculadas a procesos de capacitación, seguimiento y evaluación.
Convenio
La iniciativa se sostiene a partir de un convenio de colaboración interinstitucional entre la Corte de Justicia de Catamarca, la Dirección Provincial de Género y Diversidad —dependiente del Ministerio de Gobierno, Seguridad y Justicia— y la Facultad de Derecho de la UNCA. La capacitación estará a cargo de profesionales especializadas e incluirá una evaluación final para cada integrante de los grupos.
En ese marco, Pennise Zavaley sostuvo: “Este paso representa un avance significativo en materia de políticas públicas con perspectiva de género y constituye un compromiso concreto del Estado en la prevención de la violencia y en la construcción de masculinidades positivas orientadas al cuidado y la responsabilidad”.
