Un rincón escondido de Punilla para disfrutar de una caminata entre sierras y paisajes únicos
El Camino del Dragón, entre La Falda y Huerta Grande, es una alternativa ideal para quienes buscan desconectarse, respirar aire puro y descubrir el encanto de las sierras cordobesas sin realizar grandes esfuerzos

El Valle de Punilla guarda pequeños rincones que invitan a salir de la rutina y disfrutar de la naturaleza. Uno de ellos es el Camino del Dragón, un paseo serrano poco explorado por los turistas que combina senderos tranquilos, vegetación autóctona y hermosas vistas panorámicas.

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Ubicado entre La Falda y Huerta Grande, este recorrido es una excelente opción para aprovechar el fin de semana con una caminata al aire libre, lejos del movimiento de los principales atractivos turísticos.

El paseo puede comenzar en las inmediaciones del histórico Hotel Edén, en La Falda, y continúa por un camino de tierra que bordea la Laguna de los Patos y atraviesa el sector del Cerro Dragón, desde donde se pueden apreciar amplias vistas del Valle de Punilla y la Pampa de Olaén.
Uno de sus mayores encantos es la tranquilidad del paisaje. A lo largo del trayecto aparecen rincones ideales para detenerse, sacar fotografías, observar la vegetación serrana y disfrutar de los sonidos de la naturaleza.
El circuito completo hasta Huerta Grande puede realizarse en aproximadamente dos horas a pie y presenta una dificultad baja. Sin embargo, quienes prefieran una salida más corta pueden recorrer solamente algunos sectores y regresar por el mismo camino, sin necesidad de completar todo el trayecto.

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Además, es una propuesta que se puede combinar con una visita a Huerta Grande, sus espacios verdes y sus tradicionales rincones serranos.

Para disfrutar del paseo se recomienda llevar agua, calzado cómodo, protección solar y consultar previamente las condiciones del camino, especialmente después de las lluvias.
Una escapada sencilla, sin grandes exigencias físicas y con paisajes que sorprenden, ideal para descubrir otra cara de Punilla y recordar que, muchas veces, los mejores paseos están lejos de los circuitos más concurridos.
