Famosa por el misticismo que rodea al Cerro Uritorco y sus historias y leyendas, esta pequeña ciudad de Córdoba garantiza unas vacaciones tranquilas. Además, tiene una fuerte impronta de terapias medicinales y paisajes increíbles


La ciudad de Capilla del Monte, famosa por la energía y el misticismo que rodean al Cerro Uritorco, ofrece muchas opciones al momento de pensar en vacaciones tranquilas e ideales para descansar.

Distante a 109 kilómetros de la capital cordobesa y a 725 de Buenos Aires, es uno de los lugares más famosos de Córdoba por el misticismo que rodea al Cerro Uritorco y sus historias y leyendas.

No obstante, sus encantos van mucho más allá de los relatos que apasionan a los fanáticos del turismo ufológico.

Capilla del Monte

Si bien es cierto que uno de sus atractivos más famosos tiene que ver con el avistaje de objetos voladores no identificados (OVNIS), también tiene otro encanto: la fuerte impronta de terapias medicinales que prevalecen en la zona debido a su entorno natural y, según sus pobladores y fanáticos, a la energía particular que caracteriza la zona.

Pero, además, la ciudad cuenta con un variado abanico de posibilidades para todos aquellos que la visiten, sobre todo relacionadas con actividades al aire libre. Es un lugar único para relajarse y deleitarse con las bellas vistas panorámicas que las sierras cordobesas ofrecen.

Uno de esos lugares es el Cerro Uritorco. Considerado como la sexta Maravilla Natural de Córdoba, está repleto de mitos y leyendas. Escalarlo forma parte de una experiencia inigualable, ya que agrega al trekking o montañismo, la misticidad de un cerro rodeado de historias increíbles.

Capilla del Monte

Para subir ya existen circuitos señalizados. Lo recomendado es comenzar a primera hora del día y a media tarde emprender el descenso, para asegurarse la llegada a la base con luz natural. Tiene una altura de casi 2.000 metros y, dependiendo de la época del año, se puede acampar arriba y pasar la noche allí.

El momento del año ideal para visitarlo es durante la primavera o el otoño, ya que las temperaturas son más amenas. Las vistas panorámicas del valle de Punilla que se obtienen desde la cumbre son increíbles. En el cerro también se llevan a cabo jornadas de meditación y, con guías especializados, es posible subir para contemplar atardeceres y hacer pernoctadas para disfrutar el cielo en la noche.






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