La actividad está frenada, lo cual repercute en nuestra actividad, graficó Walter Tortone, integrante del Centro de Empleados de Comercio.


La caída de las ventas, la devaluación y la inflación, sumado al costo de los servicios y los alquileres de los locales, pareciera ser una combinación casi letal para muchos negocios de la ciudad de Carlos Paz. Muchos ya han cerrado, mientras que otros han optado por cambiar de rubro. Y, en este escenario, los empleados de comercio también sienten el cimbronazo.

“La actividad está frenada, parada diría. Y esto va a repercutir en nuestra actividad”, graficó Walter Tortone, integrante de la comisión directiva del Centro de Empleados de Comercio, el sindicato que representa a los trabajadores de ese rubro.

En diálogo con VíaCarlosPaz, el sindicalista explicó que recorre los comercios de la ciudad para charlar con los empleados. “Los empleados me dicen que no se vende nada”, explicó. Y ejemplificó: “El último buen momento que tuvo el comercio fue el fin de semana largo de agosto. Es más, todos los empleados coincidieron en que un sólo día hubo un boom de gente, que fue el domingo a la tarde-noche”.

El sindicalista, además, explicó que hay comercios que tienen dificultades para que les entreguen mercadería. “Por la devaluación hay proveedores que no entregan sus productos y eso también representa una dificultad”, indicó.

Según contó, la crisis también se hace sentir en las despensas de barrio. “Los empleados de estos lugares nos cuentan que la gente compra lo que necesita para el día. Ya no se vende más en abundancia, tal como era antes”, dijo y diferenció la situación en los supermercados: “Diferente es lo que pasa en los súper, donde hasta el día 10 del mes se vende bien. Sin embargo, luego la actividad se paraliza”.

Aportes Tortone, además, remarcó que el sindicato se mantiene “con los aportes” establecidos por ley que pagan los empleadores y de los empleados que quieren afiliarse. Sin embargo, destacó que a los empleadores les cuesta cada vez más hacer frente a esos pagos. “En los últimos dos años se ha reducido sustancialmente la cantidad de empleadores que cumplen con los aportes. Por eso se nos hace complicado”, indicó. Entonces subrayó: “El año pasado tomamos la decisión de hacer un registro de grandes morosos y salir a cobrar. Mientras se acumulan más aportes, menos pagan y a nosotros se nos complica para nuestro funcionamiento y así cumplir con todos los servicios que les brindamos a nuestros asociados”.




Comentarios