"No hay que tomarlo como una creencia, sino para que los niños se diviertan y se rían", dice Stefanía, que divirtió a chicos y grandes.


Stefanía Toledo es la propietaria de un concurrido kiosco ubicado en pleno “Centro Viejo” carlospacense, más precisamente en calle 9 de Julio 391.

“Oveja Negra” lleva unos ocho años abierto al público y en esta ocasión, su dueña quiso formar parte de un festejo que año tras año, observa que su participación va en ascenso.

Stefanía Toledo, la joven emprendedora detrás de “la monja”.

Se trata de Halloween, un tema controversial para unos cuantos pero divertido para otros tantos. En diálogo con VíaCarlosPaz, Stefanía nos cuenta los detalles de una idea que no quiso dejar pasar.

Me preparé desde las cuatro y media de la tarde, ahí arranqué con el maquillaje ayudada por mi mamá. Después me puse el disfraz, la idea era ser la monja de la película “El Conjuro”, pero el maquillaje mucho no salió, así que quedé como una monja mala y sangrienta”, cuenta entusiasmada la precursora de una idea que finalmente puso en práctica.

Así se preparaba para el gran evento.

Así concluyó su disfraz y atendió al público hasta cerca de las 23 horas.

Y como quería estar preparada para recibir a todos los pequeños que seguramente pasarían por su local, no sólo los esperó con los famosos “dulces” (caramelos, chupetines y chocolatines), sino que también preparó cientos de bolsitas de pochoclos a la espera de todo aquel que pasara disfrazado por la ventana de su kiosco.

“La verdad que fue impresionante la cantidad de chicos. Muchísimos más que el año pasado”, nos asegura.

Muchos niños y niñas disfrazados se acercaron a pedir sus dulces.

A la hora de indagar si hubo otro comerciante que se haya sumado a su iniciativa, nos comentó que sólo supo de una mujer, que también optó por disfrazarse atendiendo un local regional y en pleno centro de la ciudad.

Una idea de Stefanía que finalmente concretó.

“Ojalá que para el año que viene se sumen más comerciantes de mi cuadra así vivimos todos juntos este evento tan divertido”. Y de inmediato, agrega: “No hay que tomarlo como una creencia sino para divertirse, para que los niños se diviertan y se rían, y para que vean la creatividad de los nenes. Para pasarla bien, para sacar a tu hijo y compartir con tu hijo también”, completó Stefanía, satisfecha con su participación, su primera en ocho años.




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