Jonathan Castellari fue agredido en diciembre pasado en un local de comidas rápidas.


La jueza María Cristina Bértola, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16, evalúa homologar el acuerdo que consta en 96 horas de tareas comunitarias en el bachillerato popular trans “Mocha Celis”, en la Casa Trans y en el Servicio de Endocrinología del Hospital Fernández. Se aplica a los siete jóvenes que aceptaron su responsabilidad en la golpiza a Jonathan Castellari, un rugbier gay de 26 años, en un local de comidas rápidas en diciembre pasado.

El fiscal Fernando Fiszer, quien había pedido tres años de prisión en suspenso por “lesiones graves calificadas por haber sido cometidas con odio hacia la orientación sexual”, también solicitó que realicen un curso sobre “Discriminación y Derechos” dictado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).

Los involucrados son Gastón y Alejandro Trotta, Rodrigo Cardozo, Juan Ignacio Olivieri, Facundo Curto, Juan Bautista Antolini y Jonathan Romero.

Jonathan fue agredido el 1 de diciembre en un local de comidas rápidas ubicado en el barrio porteño de Almagro. Fue abordado por siete chicos que lo golpearon hasta dejarlo en el piso con heridas de gravedad. El joven, que perternece al Club de Rubgy Siervos Pampas -el primer equipo de América Latina que promueve la diversidad sexual-, estuvo internado en el sanatorio Güemes.

Un caso similiar que ocurrió este fin de semana fue el que vivió el excapitán de la selección galesa de rugby, Gareth Thomas, quien denunció este domingo que fue víctima de un ataque homofóbico el sábado por la noche en Cardiff al publicar un video en su cuenta de Twitter en el que explica el incidente.

“Anoche fui víctima de un delito de odio por mi sexualidad en mi ciudad natal. Hay muchas personas que quieren hacernos daño, pero desafortunadamente para ellos hay muchas más que quieren ayudarnos a curar heridas. Espero que este sea un mensaje positivo”, señalo el jugador de 44 años que ya está retirado.

Advertencia: las imágenes pueden herir la sensibilidad del lector.






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