Fiebre mundialista: crecen las consultas para aprender ruso



La tendencia aumentó hace una semana con la clasificación argentina. (de La Razón)

Por Brian Cohn

Habría sido diferente el panorama si Lionel Messi no hubiera gritado los tres goles contra Ecuador, hace apenas unos días. Pero Leo lo hizo y la Argentina se clasificó al Mundial de Rusia con el último suspiro. Un triunfo que, además de despertar festejos eufóricos, cambió los planes de miles de argentinos de cara al 2018: así como hace cuatro años los viajeros se enfocaron en aprender un poco de portugués/portuñol para la cita mundialista en Brasil, el desafío se tornará un poco más exigente para visitar la tierra del vodka.

Por eso, consumada la clasificación de la Selección, se multiplicaron las consultas para aprender ruso en escuelas e instituciones locales.

Los primeros llamados en masa llegaron apenas un día después de la victoria argentina. “El primer día no paraba de sonar el teléfono. Hubo como 100 consultas. Ahora aflojó un poco, pero igual seguimos inscribiendo gente a los cursos intensivos de ruso y al taller para viajeros”, analizó Roberto Villarruel, director del Centro Universitario de Idiomas (CUI). Allí diseñaron un curso específico de nueve sesiones (cuesta 2.100 pesos) para aprender a comunicarse en el ámbito de un aeropuerto, hoteles o restaurantes.

Además, crecieron las consultas para el programa regular, que tiene ocho niveles. “La mayoría de los interesados son viajeros de entre 25 y 35 años”, añadió.

Donde también se hicieron eco de la fiebre mundialista es en el Centro Ruso de Ciencia y Cultura en Buenos Aires (avenida Rivadavia 4266). “Estamos pensando en organizar un curso relacionado al Mundial, que también abarque aspectos culturales e históricos. Sabemos que nuestro centro se convertirá en la casa del hincha”, se entusiasma Dimitri Fominykh, responsable de comunicación del organismo. “Acá tenemos 200 alumnos, muchos de los cuales quieren viajar al Mundial. Estoy seguro de que más adelante ampliaremos ese cupo”, agregó. Y contó que los vecinos podrán gestionar allí su Fan ID, una credencial obligatoria que deberán tener todos aquellos que pretendan ver un partido de la Copa del Mundo y que servirá como una visa.

Anna Pozniakova tiene un master de enseñanza para extranjeros en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos y vive en el país hace cuatro años. Dice que notó un mayor interés en los últimos días:  “Ahora la gente llama por los cursos intensivos, que son de uno o dos meses, para aprender conceptos básicos y sobre todo el alfabeto, que es diferente. Contamos con varios profesores, pero si hay más demanda, haremos más cursos”.

Como experta en la materia, Anna cree que lo más difícil no es aprender las nuevas letras. “El alfabeto se ve muy distinto, pero lo más problemático es comenzar a pensar en el nuevo idioma. En Rusia, la gente se pone más contenta si hacés el esfuerzo de hablar su lengua. No muchos saben inglés”. Dimitri coincide: “En grandes ciudades como Moscú o San Petersburgo, las personas pueden comunicarse en inglés o incluso español. Pero en ciudades más chicas es necesario al menos saber el alfabeto”.

Anna abarca en sus clases aspectos culturales de su país. Y da un consejo clave para quienes viajen al Mundial. “A los muchachos les recomendaría no silbar ni decir piropos en la calle, porque está mal visto. La Policía te puede detener por acosar a una persona”.