La edición 16° de la convocatoria tuvo al emblema porteño como centro, con proyecciones del reconocido artista.


Miles de personas disfrutaron el sábado de la 16° edición de La Noche de los Museos en una jornada que tuvo como eje un homenaje al artista argentino Julio Le Parc con la proyección de 40 de sus obras a escala gigante sobre el Obelisco porteño.

Esta nueva edición comenzó a las 19.30 frente a la recientemente restaurada Torre de los Ingleses, en Retiro, con un concierto de la Banda Sinfónica de la Ciudad que interpretó jazz, tango, folklore y música de películas sobre un escenario iluminado en tono magenta bajo un cielo que empezaba a oscurecerse y la gente ganaba las calles.

De la inauguración participó el ministro de Cultura, Enrique Avogadro, quien dijo a Télam que “la Torre de los Ingleses es uno de los grandes monumentos de nuestro patrimonio recuperado este año, y es una de las vistas más lindas de la Ciudad con una explanada que abierta permite la presencia de la Banda Sinfónica, la formación musical más antigua de la ciudad, que data de 1910”.

La Orquesta Sinfónica frente a la Torre Monumental de Retiro (Foto: Fernando de la Orden)

El público que se había inscripto previamente a través de la web pudo acceder a la cima de la torre para observar vistas únicas del Río de la Plata, en una jornada abierta al público en 280 espacios culturales de la Ciudad.

A las 20.30 el Obelisco -iluminado de rosa y verde- se llenó de familias que se acercaron para disfrutar de las obras de Julio Le Parc, uno de los grandes representantes a nivel mundial del arte cinético y contemporáneo, quien llegó al lugar y se tomó selfies con todas las personas que se lo solicitaron.

El artista, de 91 años, llegó acompañado de su hijo Yamil Le Parc, del secretario de Medios Públicos, Hernán Lombardi, y el ministro Avogadro quien lo presentó al público y dijo estar “emocionado y agradecido por la intervención en la ciudad donde el arte tomó la calle”.

El Museo en la Calle del Sitio Histórico Duchamp-Canaro, en Alsina al 1700. (Foto: Martín Bonetto)

Le Parc leyó un texto en el que describió al Obelisco como “un faro de recuerdos, una torre alta testigo de nuestro pasado reciente”. “Lo mejor de mí será recibido por tí”, dijo ante un público emocionado que estalló en aplausos.

Las proyecciones de colores, formas y figuras del arte de Le Parc tomaron el Obelisco a las 21 a través de la técnica del mapping con el acompañamiento de música y ante la presencia de un público que se sentó sobre los bulevares que rodean el lugar para observar cómo las 40 obras del artista se dibujaban en un inédito espectáculo.

Otro de los lugares de gran convocatoria fue la Usina del Arte frente a la cual se proyectaba en pantalla gigante un documental y una artista pintaba una de la puerta por la que todos los días ingresan los trabajadores que da a la calle Caffarena.

Día de los Muertos, en el museo Isaac Fernández Blanco. (Foto: Fernando de la Orden)

En este lugar, muchas familias participaban junto a sus hijos de talleres de pintura, collages y lectura, y una larga fila de gente esperaba ver “Vanitas Virtual”, la exposición más grande de la artista Elisa Insua hasta el momento -y la primera en un espacio público porteño- que se inauguró esta noche y reflexiona sobre el concepto de vanidad en la era de las redes sociales.

Además, el colectivo de artistas argentinas EnFoco presentó una exhibición fotográfica de hielos y glaciares, con la mirada puesta en el futuro del medioambiente frente al avance del hombre.

La Confitería del Molino, frente al Congreso Nacional, fue otro de los lugares más visitados por el público, ya que al igual que el año pasado puede visitarse de manera excepcional porque está en proceso de restauración.

En tanto, el Museo Nacional de Bellas Artes abrió en esta ocasión al público las salas que albergan la colección permanente y las exposiciones temporarias “Julio Le Parc. Transición Buenos Aires-París (1955-1959)”, “César Paternosto: la mirada excéntrica”, “Poesía Brossa” y la muestra de fotografía contemporánea “Formas de desmesura”, en su último día de exhibición.

Día de los Muertos, en el museo Isaac Fernández Blanco. (Foto: Fernando de la Orden)

Hasta las 3 de la madrugada hubo breves charlas a cargo del personal de las distintas áreas para dar a conocer el trabajo que se realiza día a día en la institución, desde la adquisición de obras de arte, la verificación de procedencia, el montaje, la restauración o los secretos de la biblioteca.

El Bellas Artes fue escenario además de una protesta, donde los trabajadores a través de una volanteada denunciaron que “aunque el Museo recibe premios por su gestión muchos de los trabajadores siguen precarizados”.

El Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco y la Embajada de México realizaron una ofrenda monumental para celebrar el Día de Muertos; allí el público comió el auténtico pan de muertos, beber en honor a ellos y rendir tributo a grandes personalidades de la cultura.

A su vez, durante toda la noche los asistentes subieron a los simuladores situados en la explanada del Paseo del Bajo para vivir una experiencia 360 con toda la familia, donde se pudieron sacar fotos en el Paseo del Bajo, realizaron dibujos en tres dimensiones y participaron del taller de collage.




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