Buscarán transformar los desperdicios en leña y briquetas para familias que no tienen acceso a calefacción.


Unas 50.000 toneladas de material forestal se generan anualmente en la ciudad y en 30 kilómetros a la redonda, pero solo 9.000 toneladas llegan al vertedero en el año. “Hoy ese volumen que llega, se quema solo porque no hay otra alternativa. El municipio opta por la quema porque otros procesos son más costosos”, explicó Germán Martínez, de la Fundación Invap.

La organización acaba de firmar un convenio con el municipio para hacerse cargo del tratamiento del residuo forestal. Desde la entidad trabajan desde hace dos años y medio en el tema con la finalidad de transformar ese residuo forestal en combustible destinado a la población más vulnerable. Además realizan capacitaciones y campañas de sensibilización en cuestiones de eficiencia energética.

“La idea es transformar ese residuo en productos para comercializar, sea leña, briquetas. Y armar de esta manera, una rueda de valor generando fuentes de trabajo y ayudando a quienes lo necesitan”, señaló Teresa Llusá, directora social del proyecto.

A raíz de las constantes quemas y el humo que afecta a los barrios aledaños al vertedero, el 31 de enero un grupo de dirigentes vecinales presentó un recurso de amparo y desde entonces, el residuo forestal no se traslada al vertedero y se acopia en otro lugar.

Llusá detalló que hay diversos tipos de residuos forestales, como rollizos de troncos de árboles “que permitirían atacar el problema de deficiencia energética”, aunque también se podría poner en marcha un área de carpintería para hacer módulos aislados para las viviendas y encarar la construcción de estufas de alta eficiencia.

De esta manera, la directora afirmó que se “disminuye el riesgo de incendios en relación a los residuos tirados por ahí y beneficia a la gente que no tiene gas de red que gasta siete veces más en calefaccionarse”. Según publicó Río Negro.




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