La Academia Nacional de Educación rechazó el uso del lenguaje inclusivo

La institución se sumó a la Academia Argentina de Letras y a la Real Academia Española.

La Academia Nacional de Educación rechazó el uso del lenguaje inclusivo
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08 de junio de 2021, 18:54

Primero fue la Real Academia Española, ahora la Academia Nacional de Educación (ANE) también se mostró en contra del lenguaje inclusivo, en sintonía con el malestar expresado por la Academia Argentina de Letras.

Fue a través de una declaración, firmada por José María La Greca, Académico Secretario de la ANE, en donde se acoplan a lo enunciado por la Academia Argentina de Letras cuando sostiene que “no deben forzarse las estructuras lingüísticas del español para que se conviertan en espejo de una ideología, pues la Gramática española que estudiamos no coarta la libertad de expresarnos o de interpretar lo que expresan los demás”.

El lenguaje no sexista o inclusivo avanza en las facultades de la UNC.
El lenguaje no sexista o inclusivo avanza en las facultades de la UNC.

Además, sumó a que “Lo afirmamos con la convicción de que una lengua que interrelaciona nunca excluye”. Esto va en la misma dirección que de lo anunciado por la Real Academia Española en donde criticó al lenguaje inclusivo y cuestiones conexas.

¿Qué dice la máxima entidad de la lengua española? “El llamado lenguaje inclusivo supone alterar artificialmente el funcionamiento de la morfología de género en español bajo la premisa subjetiva de que el uso del masculino genérico invisibiliza a la mujer ya que el uso de la @ o de las letras ‘e’ y ‘x’ como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español”. Y aclara que “además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”.

Entonces, la ANE explicó que “hace suyos los criterios expuestos en los documentos mencionados” y que considera “innecesarios los estilos inclusivos que complejizan tanto la lengua como su enseñanza en las instituciones educativas”.

Además, argumentan que están en contra porque alteran “hasta formas que resultan incómodas para el sano sentido común de la sociedad” y que “no contribuyen a señalar la igualdad de los sexos sino que, por el contrario, sugieren la existencia de una rivalidad y no de un encuentro fundamental y profundo entre ambos”.