Jean-Marc Fournier es el capellán de los bomberos de París, también acompañó a las víctimas del atentado de ISIS al Bataclán y sobrevivió a una emboscada en Afganistán.


Jean-Marc Fournier no lo dudó, al ver la catedral de Notre Dame en llamas arriesgó su vida e ingresó para salvar dos reliquias importantísimas para los católicos: la corona de espinas que los soldados romanos le colocaron a Jesús de Nazaret en la cabeza durante su crucifixión y la Túnica de San Luis, que perteneció al rey Luis IX (1214-1270), último monarca europeo que se embarcó en una cruzada para recuperar Jerusalén

Además de bombero, este hombre es sacerdote y se desempeña como capellán de los bomberos de París. Mientras en la tarde del 15 de abril la emblemática construcción de Francia fue invadida por las llamas, él se convirtió en héroe. “El padre Fournier es un héroe absoluto”, afirmó un miembro de los servicios de emergencia en diálogo con KTO –la televisión católica de Francia–. “No mostró ningún temor en absoluto y se aseguró de que fueran salvadas las reliquias. Él se ocupa de la vida y la muerte todos los días, y no muestra miedo”, agregó.

La corona de espinas estaba guardada dentro de una caja y es una de las tres reliquias vinculadas con la crucifixión de Jesús que se conservan dentro de la catedral de Notre Dame. Además, hay una parte de la cruz y un clavo. Los historiadores han explicado que los tres objetos fueron llevados a París en 1238 por Luis IX.

La corona de espinas rescatada por Jean-Marc Fournier

Fournier se unió al clero del arzobispado castrense en 2004 y estuvo durante 7 años en misiones con el ejército por todo el mundo, incluida la guerra de Irak. No es la primera vez que demuestra su entrega y valentía, el pasado 13 de noviembre de 2015, entró en la sala Bataclan después de que un grupo de terroristas del Estado Islámico asesinaran a 89 personas. Allí, rezó ante los fallecidos y acompañó a las víctimas y sus familias.

Varias reliquias de la catedral de Notre Dame se salvaron del incendio gracias a que habían sido guardadas previamente en el marco de la restauración que se estaba llevando a cabo.

Otras obras de arte que se encontraban dentro de Notre Dame pudieron ser rescatadas intactas gracias a “una cadena humana”, compuesta por los bomberos, agentes de seguridad, el equipo del arzobispado y los técnicos del Ministerio de Cultura francés, según reveló la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.





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