Jorge Luis Borges y el economista Herbert Simon tuvieron un diálogo en la Biblioteca Nacional a comienzos de los 70 que se anticipó a los debates tecnológicos de hoy en día.


“¿Qué quiere decir con comportamiento? Porque este sería un proceso mecánico, me refiero por supuesto al de la computadora”. “Sí, es un proceso mecánico. Pero yo pienso, al igual que muchos otros en mi especialidad, que el ser humano tiene también un comportamiento de tipo mecánico, similar al de la computadora”.

Este diálogo no ocurrió en un reciente seminario de Big Data y tecnología, sino que tuvo lugar hace 49 años en una oficina de la vieja Biblioteca Nacional entre dos señores de más de 50 años, de traje oscuro y hablar pausado, y ninguno de ellos con educación formal en computación ni en ciencia de datos.

Ellos eran el economista Herbert Simon, que en los tempranos 70 ya era toda una eminencia en el campo de los estudios del comportamiento, y Jorge Luis Borges, su interlocutor en el dialogo reproducido, que ya era una figura icónica de la literatura mundial.

Jorge Luis Borges, retratado en su pasión por la fotógrafa Sara Facio.

El encuentro tuvo lugar en ocasión de la llegada de Simon a Buenos Aires invitado por la Sociedad Argentina de Organización Industrial (SAOI). El economista puso como requisito ineludible conocer al insigne escritor argentino.

Según relata La Nación, Herbert Simon elige presentarse a Borges diciéndole: “Mi profesión es la de un científico social y busco comprender el comportamiento humano a través de modelos matemáticos”. Es así como surge esa conversación en la que dos de los hombres más inteligentes de la historia se anticipan a los debates más actuales en pleno siglo XXI.

La respuesta se anticipó así 37 años al polémico artículo de Chris Anderson (una suerte de “manifiesto de big data”) que dice: “Basta ya de la teoría del comportamiento? olvídense de la taxonomía, la ontología y la psicología. ¿Quién sabe por qué la gente hace lo que hace? El punto es que lo hace y que ahora podemos medirlo con una precisión inusitada. Con suficientes datos, los números hablan por sí mismos”.




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