"Puede ser un crimen de Estado", aseguró el Sumo Pontífice sobre el nuevo protocolo que flexibiliza el uso de armas de fuego para las Fuerzas de Seguridad.


En el día de su cumpleaños número 82, el papa Francisco advirtió que “todo uso de fuerza letal que no sea estrictamente necesario para este fin solo puede ser reputado como una ejecución ilegal, un crimen de Estado”, al referirse a los excesos en la legítima defensa por parte de agentes de seguridad. 

Según consignó EFE, el Sumo Pontífice hizo estas afirmaciones en un discurso improvisado, tras reunirse privadamente con los miembros de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte.

En el mensaje, invitó a todos los países que no han abolido la pena de muerte pero tampoco la aplican “a que continúen cumpliendo con este compromiso internacional y que la moratoria no se aplique solo a la ejecución de la pena sino también a la imposición de las sentencias a muerte”.

Este discurso tiene lugar justo después de que el presidente Mauricio Macri avalara por decreto un protocolo de actuación policial ideado por su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que fue criticado por organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y dirigentes de partidos políticos, entre ellos del oficialismo.

El protocolo de la ministra de Seguridad, habilita a los agentes de fuerzas federales a usar su arma de fuego sin necesidad de dar la voz de alto e, incluso, disparar contra sospechosos en fuga.

El pontífice subrayó que “la defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar perjuicio”, por lo que “los que tienen autoridad legítima deben rechazar toda agresión, incluso con el uso de las armas, siempre que ello sea necesario para la conservación de la propia vida o la de las personas a su cuidado”.

“Toda acción defensiva, para ser legítima, debe ser necesaria y mesurada”, sentenció Francisco, y advirtió que que “un acto que proviene de buena intención puede convertirse en ilícito si no es proporcionado al fin”.






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