Por Marco Caporaletti.


Un jugador puede entrenar toda una vida con miras a ser una figura destacada del tenis, pero independiente de los factores económicos, técnicos o físicos, existe uno que es el peor enemigo de un jugador de tenis, las lesiones.

Un tenista cansado, puede recuperarse, una enfermedad también, pero cuando uno acarrea una lesión, el futuro está en riesgo según la magnitud de la misma, lo más leve es recuperarse y acá no pasó nada, pero cuando la cosa se complica, el final es inminente.

Recientemente la polaca Agnieszka Radwanska acaba de anunciar su retiro cansada de sus reiteradas lesiones, la ex 2 del mundo a los 29 años dice adiós, acá en Argentina tuvimos el caso de Gabriel Markus quien sufrió reiterados problemas en innumerables operaciones en su rodilla y también tuvo que abandonar su carrera.

Agnieszka Radwanska.

Tenemos el caso de Juan Martín Del Potro quien amagó con dejar de jugar cansado de sus reiteradas lesiones, no olvidemos que la carrera de un tenista es corta y se “jubilan“ hoy día entre los 32 y 35 años si no hubo grandes lesiones en el medio.

En la época de Vilas jugar hasta los 32 años era un milagro reservado solo a físicos privilegiados, hoy día con la mejor preparación física, medicina deportiva, nutrición y las nuevas tecnologías como los video análisis computarizados ayudan a prevenir problemas tempranamente.

Igualmente, nadie está exento de sufrir lesiones, pero en la actualidad, dada la intensidad del circuito y a la velocidad con que se juega, pone en riesgo la salud del jugador, la lesión, un verdugo que acecha y puede aparecer en cualquier momento.






Comentarios