"Esto es una sola vez en la vida", declaró el mandatario rodeado de comida y con un habano en la boca. 


El presidente Nicolás Maduro visitó el restaurante de Salt Bae en Estambul y comió carne y fumó habanos, sin pensar en lo que podían sentir los venezolanos.

En la ruta de regreso de su gira por China y Rusia, en la que pidió un préstamo para reactivar la Pdvsa, en medio de la peor crisis económica de la historia que atraviesa Venezuela, el mandatario hizo una parada para visitar al excéntrico chef Nusret Gökçe, más conocido como Salt Bae.

El cocinero, que se hizo famoso por sus videos virales en los que corta carnes de manera llamativa y las espolvorea con sal como si les estuviera echando un hechizo, hizo todo para agasajar a su visitante.

La visita de Maduro al local gastronómico se conoció gracias al chef, que publicó un video en el que se lo puede ver al presidente y a su esposa, Cilia Flores disfrutando de un jugoso corte de carne, cortado por él mismo, y luego de unos habanos que el anfitrión le entregó en un humidificador personalizado con su nombre. Además, le regaló unas franelas promocionales.

“Quisiera agradecer al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por su visita”, escribió el chef en su Instagram. Sin embargo, por la cantidad de comentarios negativos que recibió tuvo que borrar la publicación.

Varios usuarios indignados llegaron a capturar el video e hicieron eco del mismo alegando que mientras Venezuela vive la peor crisis socioeconómica, y sus habitantes pasan hambre por la escasez de alimentos y la devaluación de su moneda, el presidente lo pasa de lo mejor en Estambul.

Según el último informe de la FAO —la agencia de Naciones Unidas para la alimentación—, han multiplicado los indicadores del hambre de América Latina: solo entre 2015 y 2017, 3,7 millones de venezolanos sufrieron infraalimentación, cuatro veces más que en el trienio de 2010-2012.

Lejos de sentirse atacado, el mandatario llegó a Caracas, habló con una cadena de radio y televisión local, y explicó: “Hicimos una parada en Estambul, de Beijing a Estambul, de casi 6 horas de vuelo, allí atendí una invitación para visitar el centro histórico y almorzar con algunas autoridades“.

Además, reconoció la buena atención del chef y aprovechó para saludarlo. “Le envío de aquí un saludo a Nusret. Nos atendió él personalmente, estuvimos conversando, disfrutando con él. Un hombre muy simpático, ama a Venezuela”, concluyó.



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