La expresidenta se mostró indignada por cómo dejaron su vivienda en la localidad turística de la provincia de Santa Cruz. Su descargo.


La expresidenta y actual senadora nacional, Cristina Kirchner, denunció este domingo “destrozos” y presuntos robos en los allanamientos que se produjeron el pasado agosto en su residencia de El Calafate (Santa Cruz) en el marco de la causa por sobornos de empresarios durante el kirchnerismo.

Cristina hizo públicos los hechos a través de un vídeo en su canal de YouTube, donde muestra algunas de las partes con desperfectos y reitera que su residencia fue “literalmente tomada” hace tres semanas en los allanamientos que se llevaron a cabo por orden del juez federal Claudio Bonadio, que la acusa de recibir millonarios coimas a lo largo de sus mandatos presidenciales.

Cristina Kirchner muestra las perforaciones en su casa de El Calafate.

Los registros en El Calafate, que se sumaron a los que el juez mandó realizar en su domicilio del barrio porteño de Recoleta y en su otra casa de Río Gallegos (Santa Cruz), duraron tres días y la exmandataria ya culpó a Bonadio de ser el artífice de un entramado de “persecución” y “humillación” hacia ella.

Además, la senadora nacional por Unidad Ciudadana aseveró que muchos de sus bienes personales fueron extraídos sin tener nada que ver con la investigación.

Visibilemente molesta, la exmandataria recordó que en el debate en el Senado donde se aprobó este procedimiento, ella pidió que se establecieran unas condiciones para que no se dañara ninguna de sus posesiones, algo que finalmente no se tuvo en cuenta.

“Todas mis peores predicciones, desgraciadamente, se cumplieron”, lamentó la viuda de Néstor Kirchner, quien mostró a cámara las perforaciones en las paredes de su vivienda.

La investigación encabezada por el juez Bonadio dejó una multitud de empresarios y exfuncionarios imputados, de los que más de una quincena ya declararon como “arrepentidos“, figura que otorga a los acusados beneficios penales si colaboran con la Justicia.

El caso salió a la luz por los cuadernos que Oscar Centeno, un chofer del Ministerio de Planificación, en los que contaba cómo supuestamente llevaba bolsas con dólares de parte de empresarios a funcionarios durante los gobiernos del matrimonio Kirchner.






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