Entre otras cosas, en esa ciudad de Bélgica se encuentra el creador de la máquina para "snifar" este delicioso alimento.


Al hablar de chocolates, a la mayoría se le viene a la mente Suiza. Sin embargo Brujas, en Bélgica, es catalogada como la capital de ese alimento adictivo por el cual a muchos se les hace agua la boca de tan solo pensar en ello.

Lo que ocurre es que Brujas es un auténtico laboratorio de chocolate gracias a la gran cantidad de maestros que tiene. Entre otros, allí se encuentra Dominique Persoone, uno de los chocolateros más famosos de todo Bélgica y del mundo.

Además de hacer chocolates tradicionales, Persoone ganó fama por las extravagantes combinaciones de sabores que realiza, aunque se hizo conocido mundialmente al crear una máquina de “snifar” chocolate para el cumpleaños de Ronnie Wood, el guitarrista de los Rolling Stones.

Junto a su esposa Fabienne Destaercke, abrió en 1992 “The Chocolate Line” en la plaza Simon Stevin, en Brujas. Debido a su calidad y creatividad, el local se incluyó en la Guía Michelin en 2004 (solo cuatro tiendas tienen ese privilegio). Aparte de la famosa máquina de esnifar, allí se pueden conseguir chocolates con sabores poco comunes como espárragos, vodka, sake, coliflor, albahaca y aceituna negra, entre otros.

“The Chocolate Line”, en Brujas.

“Yo quiero que la comida vaya más allá de la mesa. Cuando empecé hace 10 años a nadie se le ocurría mezclar el chocolate con wasabi o con hierbabuena, experimenté y no he dejado de hacerlo”, aseguró el chocolatero en una entrevista al diario “El País”, en 2010.

El éxito de sus chocolates fue tal que en 2010 decidió abrir un nuevo local en el Palacio Meir, en Amberes.

​Así arman una increíble escultura de chocolate en “The Chocolate Line”






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