El aporte del Estado para este año será de $130 millones. "Las limosnas son miserables", argumentó.


El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, consideró que la iglesia no puede prescindir del aporte del Estado que para este año será de $130 millones.

“Creo que hay una mala educación, una deseducación (sic) en los fieles católicos que no aportan. Uno se fija en lo que es la limosna en la misa, en el momento del ofertorio se hace una colecta, esa colecta suele ser miserable“, sostuvo.

Aguer dijo creer que su asignación ronda los $40 mil, aunque aseguró que lo gasta “en darle a los pobres” y ayudando a “sacerdotes a los que les faltan” recursos, además de “pequeñas cosas mías también”. También dijo que recibe donaciones y regalos de los fieles.

“Si me o rebajan o me lo quitan, me arreglaré como pueda“, aseguró este jueves a radio Continental, y admitió que “probablemente o posiblemente” la asignación del Estado argentino a la Iglesia “se cambie y se quite y entonces los católicos se darán cuenta que deben sostener ellos a la Iglesia”.

El arzobispo platense argumentó que las asignaciones que recibe la Iglesia del Estado están fijadas por el artículo segundo de la Constitución Nacional: “Creo que los constituyentes del ’53 quisieron esto, buscar una vía intermedia entre el estado confesional y el estado laico o ateo”.




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