Con el avance del reloj, la inquietud crecía entre algunos bolivianos. A pocas horas del cierre de casillas, el conteo de votos transcurría con lentitud mientras los electores se mantenían alertas para conocer al ganador de los comicios presidenciales del domingo, tras una jornada electoral tranquila y con alta participación que contrastó con la tensión que antecedió a la crucial votación.

Uno de los primeros en reaccionar fue el expresidente Evo Morales, quien desde su exilio en Bueno Aires escribió en Twitter que le resultaba "extraño y preocupante'' el retraso de las encuestadoras privadas no oficiales.

Evo Morales (Captura Twitter)

Ante la demora en el inicio del conteo oficial, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, dijo por la noche que "fue una elección compleja en un coyuntura delicada en la que conviene apuntalar la certeza de los resultados'', por lo que llamó a políticos y ciudadanos a esperar resultados "con paciencia''.

Romero había dicho previamente que el resultado final podría conocerse entre tres y cinco días después de los comicios, pero el domingo en la noche no dio un plazo. La ley contempla siete días.

A falta de resultados oficiales, los bolivianos se mantenían pegados las pantallas de televisión para conocer resultados de encuestas de salida no oficiales. Sin embargo, éstas también estaban demoradas, lo que aumentaba el nerviosismo.

Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS) el partido de Morales, llegó como favorito frente al expresidente centrista Carlos Mesa, segundo las encuestas. Si esos resultados fueran confirmados por el cómputo oficial, podría haber segunda vuelta el 28 de noviembre.

Luis Arce (Foto: Luis GANDARILLAS / AFP)

El empresario y exlíder cívico de derecha, Luis Fernando Camacho -de la organización CREEMOS y a quien los sondeos ubican tercero- podría resultar clave en una eventual disputa entre Arce y Mesa en el caso que ninguno gane en primer vuelta y que tengan que ir a un balotaje, como pronostican las encuestas.

Por la noche, ante la incertidumbre, los analistas se mostraban cautos. Las elecciones fueron reñidas y "cualquier resultado puede darse'' entre Arce y Mesa, "incluso con un ganador en primera vuelta. Lo importante es que todos acepten el resultado'' porque "la gente se agotó de la confrontación política'', comentó la exdiputada y analista Jimena Costa a radio Panamericana. Tanto Morales como Arce dijeron que respetarán los resultados.

"Desconocer los resultados es el escenario menos deseable porque podría recrudecer la violencia y ya hemos agotado nuestra opción de un gobierno de transición'', dijo la socióloga María Teresa Zegada al mismo medio.

Los bolivianos arribaron a los comicios en medio de un clima polarizado tras la anulación de las elecciones del año pasado por denuncias de fraude, que provocaron un estallido social que dejó 36 muertos y forzó la renuncia de Morales tras 14 años en el poder. La pandemia agravó la polarización y el país vivió una campaña tensa.

En estos comicios, Morales se juega su futuro político a pesar de no ser candidato. Los analistas opinaron que su partido corre el riesgo de perder la hegemonía política que tuvo durante más de una década.