El fiscal que investiga el caso de Jorge Ríos, el herrero de 71 años que mató a tiros a uno de los delincuentes que entró a robar a su casa del partido bonaerense de Quilmes, tuvo en cuenta para acusar al jubilado de "homicidio agravado" los resultados de la autopsia, las imágenes de las cámaras de seguridad, el secuestro de tres vainas servidas en la escena del crimen y la declaración de un testigo presencial.

En tanto, esta semana comenzarán en la Asesoría Pericial de la Procuración en Lomas de Zamora el cotejo balístico de las tres vainas servidas secuestradas en la escena del crimen con la pistola Bersa Thunder 9 milímetros utilizada por Ríos.

El jubilado reveló los detalles del incidente: "Anímicamente, la estamos piloteando. Se imaginarán que esto no es fácil. Ahora se me viene toda una película encima. Imagínese que yo tengo que seguir viviendo, pero, ¿dónde?, ¿con quién?, ¿de qué manera?. Me cagaron la vida", lamentó el hombre en una entrevista con Maurio Viale por "América TV".

"Entre tantas salidas, cerré la reja y le puse nada más el pasador, sin la llave. Habrá pasado una hora. Cuando (el ladrón) tocó el picaporte vio que la reja estaba abierta y se me mandó adentro con todo. Yo agarro el arma y ya lo tenía encima", señaló.

"Con la luz del televisor, veo que algo le brilla en la mano. Yo pensé que era un cuchillo. Ahí ya nos trenzamos, voló la mesa a la miércoles. Yo lo quería sacar a la mierda. Le entré a gritar de todo", amplió en la entrevista.

"Yo le decía: 'Tirate al piso que no te quiero tirar'. Cuando se da vuelta veo que no tiene el arma, pero me abraza, me tira al piso. Medio que me levanta y me golpea", aseguró el jubilado.

Y siguió relatando que luego el ladrón saltó el tapial hacia la casa de la vecina. "Ahí me volví loco. Yo le gritaba a mi comadre: 'Se te meten adentro, encerrate'", recordó.

"Cuando me asomo por el tapial, lo veo que está trepando en el techo por una parte que hay una enredadera, no le apunté pero creo que tiré como tres o cuatro tiros, no sé cuánto tiré, encima de noche. Ahí se perdió", dijo sobre el momento en que el ladrón resultó herido.

"Salí como un zombi, porque no salí corriendo, salí caminando. Y cuando llego a la esquina lo veo", El periodista Mauro Viale le preguntó si volvió a dispararle al ladrón cuando estaba en el piso. "No me acuerdo", contestó.

Además, en las próximas horas se define el pedido de la defensa particular para que aparten al fiscal de la causa, Ariel Rivas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 de Quilmes.

En caso de que el fiscal general de ese Departamento Judicial, Marcelo Dragui, finalmente rechace ese pedido, uno de los abogados del jubilado, Marino Cid Aparicio, dijo que no descartan pedir la recusación a la Justicia de Garantías, aunque aclaró que están más enfocados en "el tema central" que es la defensa técnica de Ríos.

Y el objetivo de esa defensa es demostrar que se trató de un caso de "legítima defensa" y no de un "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", tal cual está caratulada la acusación del fiscal Rivas.

La fuente judicial consultada señaló que los elementos principales en los que se basó la imputación son la autopsia, los videos, las vainas secuestradas y la declaración de un colectivero que dijo haber visto la secuencia final de lo ocurrido entre Ríos y el delincuente fallecido, Franco Marín Moreyra (26), alias "Piolo".

De acuerdo al informe preliminar de la autopsia, "Piolo" murió a raíz de dos heridas de bala, una en el tórax y la otra en el abdomen; al tiempo que presentaba una fractura en un tobillo que se cree se lo lesionó cuando se descolgó del techo de la vivienda de Ríos.

Casa de Jorge Ríos

Las cámaras de videos del Municipio mostraron dos secuencias: una, cuando Moreyra se descuelga del techo y escapa a la carrera, aunque rengueando por la fractura de tobillo; y otra, a unos 60 metros de la casa del jubilado, donde se ve a éste junto al ladrón tirado en el piso, en el sitio donde finalmente fue encontrado muerto.

En ese mismo lugar, los peritos secuestraron las vainas servidas, en tanto que por allí también pasó dos veces en cuestión de segundos un colectivero que conducía un Fiat Uno blanco, que también se ve en las imágenes de los videos. Este testigo declaró ante el fiscal Rivas que él vio a una "persona mayor" -presuntamente el herrero- patear a un joven caído y que en ese sitio escuchó tres disparos, dos seguidos y, luego, un tercero.

Sin embargo, la defensa de Ríos sostiene que los disparos que mataron a Moreyra no fueron efectuados allí, sino adentro de la casa, cuando el herrero puso en fuga a los delincuentes.

A raíz de lo ocurrido aquella madrugada del 17 de julio último, el jubilado quedó detenido inmediatamente después del hecho, y tras negarse a declarar en su indagatoria ante el fiscal Rivas, su defensa solicitó la excarcelación extraordinaria por problemas de salud y debido a que a su edad es parte del grupo de riesgo ante la pandemia por coronavirus.

El lunes pasado, un día después de que Ríos se descompensó en la comisaría y debió ser asistido en un hospital, el juez de Garantías Martín Nolfi le concedió el arresto domiciliario, tras lo cual, el jubilado se instaló en la casa de un familiar.

Para Cid Aparicio, al haberlo dejado detenido con esos problemas de salud, el fiscal Rivas incurrió en "pérdida de objetividad, pérdida de legalidad y violación de leyes nacionales e internacionales"; argumentos con los que pidió su apartamiento.

A su vez, los hijos del herrero decidieron poner en venta la vivienda de su padre, situada en Ayolas al 2700 de Quilmes Oeste donde ocurrió el asalto, ya que están cansados de los hechos de inseguridad y, a la vez, de recibir amenazas por parte de personas presuntamente allegadas a Moreyra.

"Yo no nací para matar a nadie", sostuvo el jubilado en su única declaración a la prensa apenas recuperó la libertad en forma morigerada, al tiempo que su domicilio quedó con custodia policial para evitar represalias.

Y mientras el cortejo fúnebre que acompañó los restos de Moreyra pasó por el frente del estadio del club Quilmes, los vecinos del herrero realizaron un cacerolazo frente a su casa para defender su accionar y exigir mayor seguridad.

Por otro lado, las repercusiones de lo ocurrido con el jubilado alcanzaron en las últimas horas el caso de otra muerte violenta ocurrida hace seis años también en Quilmes y que tuvo como víctima a Adrián Novillo (16), ya que el padre de este chico afirmó que la misma banda que asaltó a Ríos es la misma que asesinó a golpes a su hijo.

Con información de Télam