El expresidente brasileño denunció un golpe de Estado tras enterarse de la salida del mandatario boliviano.


A menos de 48 horas de haber salido en libertad, Luiz Inácio Lula da Silva lamentó la renuncia de Evo Morales y consideró este domingo que la salida del Presidente boliviano es producto de un golpe de Estado que se inscribe dentro de una problemática a nivel continental.

“Es lamentable que América Latina tenga una élite económica que no sepa convivir con la democracia y la inclusión social de los más pobres”, manifestó el dirigente brasileño respecto del conflicto político que atraviesa el país andino después de un fallido segundo llamado a elecciones nacionales.

Las declaraciones públicas del ex jefe de Estado tomaron estado público casi en simultáneo con las de la diputada Gleisi Hoffmann, presidenta del Partido de los Trabajadores (PT). La legisladora se manifestó en los mismos términos que el líder de dicha fuerza política y acusó a una “élite atrasada, violenta y sumisa al capital”.

“Sacar a Evo de la presidencia y desconocer el resultado de las elecciones. Ahora les quitarán los derechos al pueblo boliviano. Ya conocemos ese guión“, comentó la abogada. De esta manera, describió una secuencia con algunos puntos similares al proceso que derivó en 2016 en la destitución de la presidenta brasileña Dilma Rousseff.




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