El boxeador realizó importante un cambio físico para el film, que se entrenó este jueves.


Este jueves se estrenó la película “Pistolero”, dirigida por Nicolás Galvagno, que marca el debut cinematográfico de Sergio “Maravilla” Martínez, que tuvo que engordar varios kilos para hacer su personaje.

El boxeador de 44 años interpreta el papel de Claudio Mendoza, que junto a su hermano Isidoro Mendoza (Lautaro Delgado Tymruk) le roban a los ricos.

Soy nuevito en esto del cine, vengo del palo del boxeo y sentí un gran placer al trabajar en este largometraje”, contó “Maravilla” en diálogo con Clarín.

Sobre cómo compuso su personaje, Martínez explicó: “El director me dijo: “Sergio, no quiero que tengas pinta de deportista. Ni que seas elegante ni prolijo… Y quiero que aumentes siete, ocho kilos… Al final, me lo tomé demasiado en serie. ¡Y subí 23! ¡Y llegué a los 100!”.

​Maravilla publicó algunas fotos del rodaje en su cuenta de Instagram y casi no se lo reconoce: tiene barba y está bastante más gordo.

​La película

No se trata de un western, aunque tiene varios elementos del género, sino de una cinta de acción sobre las creencias del interior para con estos “Robin Hood” de las pampas, quienes tuvieron su apogeo en la primera mitad del siglo XX en un país en el que se abría una brecha entre la oligarquía del mundo agropecuario y la trunca industrialización nacional.

“La idea la trae Juan Palomino (que actúa en la cinta) en una cena que estaba con Nicanor Loreti y dice ‘hagamos una película de los bandoleros Velázquez de Claudio e Isidro Velázquez’, unos bandidos rurales del Chaco, de 1960. Pero decidí correrme de la realidad, de la historia real de los hermanos Velázquez. Les cambié el nombre, les cambié el apellido, puse personajes que no existen y cambié las situaciones porque quería tener libertad creativa para poder contar lo que quisiera”, explicó Galvagno a Télam.

El cineasta dijo que mantuvo “la carga mítica de los personajes, que robaban a los hacendados, después repartían entre la gente y entonces los protegían”. La Policía “no los podía agarrar y había una carga mitológica de que Isidro te miraba y te quedabas duro o que las balas no le pegaban”, puntualizó.

Así, a la pareja de hermanos se le suma un italiano exsoldado, Diego Cremonesi, quienes arman la pandilla que azota a los “ricachones” y es refugiada por los humildes habitantes rurales.




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