El metal del techo y la aguja de la catedral, se esparció en forma de partículas, y es altamente contaminante.


A cinco meses del incendio en la catedral de Notre-Dame, en París, las altas cantidades de plomo en el ambiente siguen preocupando a pobladores de la zona.

Desde el 15 de abril, cuando la catedral ardió durante horas, varios cientos de toneladas del plomo de la aguja y en el techo se derritieron y se esparcieron como partículas.

Los desperfectos ocasionados por el fuego en el interior de la catedral de Notre Dame (EFE)

Pruebas hechas el 6 de septiembre en una vivienda del distrito 7 de París dieron como resultado tasas de plomo de más de 100.000 microgramos por metro cuadrado de polvo, informó el diario Le Monde.

Ese valor es 20 veces lo recomendado por la Agencia Regional de Salud (ARS) para activar protocolos de limpieza (5000 µg/m2). Las concentraciones halladas van desde 280 µg/m2 en el interior del apartamento examinado hasta 110.000 µg/m2 en el balcón.

“Consideramos esta vivienda como un apartamento testigo”, dijo el presidente de la asociación Robin des Bois, quien atribuyó la presencia de estas partículas al incendio de la catedral.

“100.000 µg/m2 es una señal de contaminación evidente”, opinó el experto Fabien Squinazi, de la comisión sobre riesgos ambientales del Consejo Superior de Salud Pública, y afirmó “no haber visto nunca” tales niveles de plomo.




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