El actor de Un gallo para Esculapio y de Chiquititas recordó el día en que enfrentó al profesional que lo atendió tras un accidente doméstico.


Hace algunos años, un accidente doméstico cambió la vida de Diego Mesaglio para siempre. Ahora, el actor que interpretó a Corcho, en la tira infanto-juvenil Chiquititas y a Tony en Un gallo para esculapio lucha por recuperar la visión.

En la noche del sábado, Diego fue uno de los invitados de PH, Podemos Hablar (Telefe) y cuando Andy Kusnetzoff pidió que “pasen al frente quienes alguna vez pensaron que se morían”, el actor dio un paso adelante, junto al Pepo, Mirta Busnelli y Diego Mesaglio. Al momento de tomar la palabra, contó algunos detalles del que le provocó la pérdida de la visión en su ojo izquierdo.

“Tuve siete operaciones en la visión y la sexta fue un trasplante de córnea de urgencia, donde al mes se me infectó”, comenzó relatando. En esta línea, creyó prudente volver a contar lo que le había pasado: “En el ojo tuve un accidente doméstico. Se me patinó una botella de alcohol y me ingresó un chorro directamente en el ojo“.

Luego, el actor continuó explicando que lo más grave no fue el accidente, sino que el primer médico que lo atendió inmediatamente después del suceso, cometió una mala praxis.

Según relató Mesaglio, no le limpió bien la zona ocular, permitiendo que el alcohol le continúe quemando la córnea. A su vez, le dio una crema anestésica para que se coloque cuando le duela. Durante la primera noche el dolor era constante y cada media hora Diego se colocó anestesia. Poco después, otro médico observó su caso y le explicó que los restos de alcohol en su ojo, más la excesiva cantidad de anestesia que se había colocado (debe ser solo una gota cada 12 horas), provocaron que se queme su córnea.

“¿Lo volviste a ver al médico que te atendió el primer día?”, le preguntó Andy. “Sí. Mi cabeza empezó a preocuparse por otras cosas, pero mucho tiempo después, cuando empecé a salir, dije ‘Cuando lo cruce, lo mato’. Y la primera vez que lo crucé fue a media cuadra y cuando lo vi salir de la clínica, me largué a llorar. Ahí dije: ‘No, yo no soy nadie para hacer absolutamente nada'”, recordó el actor sobre aquel momento terrible.

Actualmente, Diego está a la espera de un nuevo trasplante de córnea,con el cual podría recuperar un 60% de la visión de ese ojo.






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