El exfutbolista se destacó en distintos clubes de Europa pero hoy tiene una vida completamente distinta.


Darío Silva fue un delantero extraordinario que supo brillar en la selección de su país, Uruguay, y en distintos clubes de Europa. Sin embargo, a 13 años de su retiro, su vida cambió por completo y su presente lo tiene muy alejado del fútbol: es mozo en una pizzería en Málaga, España.

“Me manejaron el dinero e hicieron lo que quisieron. Así te terminan robando todo el dinero que hiciste”, explicó el exfutbolista en una entrevista a El Chiringuito de Jugones.

Silva, nacido en 1972 en la localidad de Treinta y Tres (tiene 46 años), hizo su debut profesional en Defensor Sporting aunque fue en Peñarol donde comenzó a mostrar sus cualidades como goleador. Terminó como máximo artillero del Campeonato Uruguayo en 1994 -con 19 tantos-, lo que llamó la atención del fútbol europeo y al año siguiente fue contratado por Cagliari.

Tras tres temporadas en Italia, pasó a España. Primero tuvo un paso fugaz por Espanyol y en 1999 llegó a Málaga, donde conquistó la ya extinta Copa Interto y se convirtió en ídolo. A base de goles, Silva fue convocado para defender “La Celeste” en el Mundial de Corea Japón 2002.

Luego jugó en Sevilla y en Portsmouth de Inglaterra, donde decidió colgar los botines en 2006 por su papá. “Mi padre me dijo en la cara que no sabía si iba a aguantar más de tres meses vivo, y por eso dejé el fútbol”, aseguró.

Mientras cuidaba a su padre en Montevido, sufrió un terrible accidente automovilístico por el cual le tuvieron que amputar la pierna derecha. “Me dolió lo que sucedió, pero menos mal que no pasó más de lo previsto”, dijo.

Tras trabajar un tiempo con el hermano de Sergio Ramos en su agencia de representación, Silva lleva una vida completamente diferente a la que lo hizo famoso a nivel mundial. Pero en Málaga, donde siempre será recordado por sus goles.

La nueva vida de Darío Silva​






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