El Mar de Ansenuza es una cuenca cerrada salada que es alimentada por tres ríos, dos en la provincia de Córdoba, el Suquía y el Xanaes y uno que ingresa desde Santiago del Estero, el Dulce, que aporta cerca del 80 porciento del caudal, formando en la desembocadura una zona de bañados que posibilita un habitad para numerosas especies de aves y fauna silvestre.
Este mar interior reconocido a nivel mundial por su riqueza natural, está ubicado en gran parte de la zona noreste de Córdoba, adentrándose también en la provincia de Santiago del Estero. Su espejo de agua a alcanzado una superficie superior a las 500.000 hectáreas en épocas de inundaciones, lo que lo convierte en la mayor área lacustre de Argentina, el mayor lago salado de Sudamérica y quinto en el mundo.

Su ecosistema, que conjuga las bondades de un espejo de agua salado por sus características minerales con el aporte de agua dulce de sus afluentes, alberga a numerosas especies de aves migratorias, algunas llegan promediando la primavera luego de recorrer miles de kilómetros, incluso cruzando gran parte del continente americano.
Este humedal abarca alrededor de un millón de hectáreas, siendo declarado Humedal de Importancia Internacional por la Convención Ramsar, también incluido en la red de Lagos Vivientes, y reconocido como uno de los 14 sitios prioritarios de la Red de Humedales de Argentina, Bolivia, Chile y Perú para la Conservación de Flamencos Altoandinos. Su estatus hoy es de Reserva Provincial de uso múltiple, aunque se impulsa desde hace algunos años elevar su categoría a Parque Nacional.
Parque Nacional Ansenuza
En marzo de 2017, la Administración de Parques Nacionales y el Gobierno de la provincia de Córdoba firmaron un Convenio Marco de Cooperación para el trabajo conjunto en la creación de dos nuevos parques nacionales, uno en la Estancia Pinas (Parque Nacional Traslasierra) sobre el noroeste provincial, y el otro en la Laguna de Mar Chiquita y los Bañados del Río Dulce. Hoy que se trabaja en la determinación del área que comprenderá el futuro Parque Nacional Ansenuza y los aspectos legales correspondientes.

En este sentido, cabe destacar que su extensión comprenderá diversas áreas como salinas, bañados, su espejo de agua, ríos, bosques de tipo chaqueño, pastizales y lagunas temporales, cobijando a una rica variedad de fauna silvestre, destacándose 447 especies de aves registradas, 60 de ellas migratorias provenientes de Norteamérica, norte de Sudamérica, la Patagonia, la Puna y sierras del centro del país. También conviven una variedad de mamíferos, anfibios, reptiles y peces. (Fuente de datos: Aves Argentinas).
Una región turística
El Mar de Ansenuza o “Mar Chiquita”, cuenta con una rica historia turística, siendo especialmente en la década del 60 y 70 un centro de convocatoria para visitantes de gran parte del centro del país, convirtiendo a Miramar, la única localidad costera de la región, en un floreciente centro que se imponía dentro de la oferta provincial, pero fue la misma laguna la que a findes de los años 70 con una crecida histórica, dejo bajo el agua gran parte de su desarrollo.

Con el nuevo milenio Miramar de Ansenuza, sumando posteriormente al resto de las localidades que comprenden el arco sur del “Mar cordobés”, comenzaron a desarrollar una región turística con base en la riqueza natural con potencial para el turismo nacional e internacional, relacionado a lo recreativo, cultural, de entretenimiento y sobre todo en lo referente a la naturaleza. Hoy los trabajos se intensifican con el fin de integrar a la gran región que rodea a este lago en el marco de un Parque Nacional, que será el más grande por su extensión de la Argentina.
En este sentido el Corredor Ansenuza, ostenta una oferta para disfrutar de las tradiciones características de una zona donde se conjugan la influencia de la inmigración europea con el acervo criollo, sumando rasgos culturales propios, vestigios históricos de una riqueza inigualable. Pudiendo disfrutar además de las bondades naturales y paisajísticas, de una variada oferta culinaria, un floreciente corredor religioso, numerosos y variados paseos y centros de interés, posibilitando que el visitante tenga una amplia variedad de atracciones y motivos para descubrirlo.
