El abogado querellante solicitó hoy una condena de 16 años de prisión para Cristian Vázquez, el sacerdote de la ciudad de Río Grande acusado de abusar sexualmente de una menor de 13 años, en lo que se considera el primer juicio oral y público de Tierra del Fuego a un religioso y por este tipo de delito.


La pena fue solicitada durante la etapa de alegatos del proceso judicial por el abogado Francisco Ibarra, representante de la víctima que ahora tiene 18 años.

Vázquezes autor material y penalmente responsable de dos abusos sexuales simples y de uno con acceso carnal, en los tres casos agravados por su condición de sacerdote, dijo el letrado en diálogo con Télam.

El abogado señaló que según la acusación, los abusos se cometieron en tres oportunidades: dentro de un automóvil, en la casa de la adolescente y en su domicilio, siendo este último el más grave porque incluyó el acceso carnal, explicó.

Según el querellante, el juicio se desarrolló con total normalidad” y “sirvió para demostrar tanto la comisión de los hechos como la autoría por parte de Vázquez.

sacerdote Cristian Vázquez

Estoy confiado porque las pruebas son muy sólidas y les otorgan gran verosimilitud y credibilidad al propio testimonio de la víctima, destacó Ibarra.

Por su parte, el abogado defensor, Javier Da Fonseca, adelantó que pedirá la absolución del cura por falta de pruebas y porque es inocente.

“Aún sin adelantar detalles de mi estrategia, no tengo dudas de la inocencia de Vázquez y espero que el tribunal así lo resuelva, afirmó Da Fonseca, quien alegará este miércoles.

El Tribunal Oral en lo Criminal de Río Grande, integrado por Ernesto Borrone, Juan José Varela y Eduardo López, escuchará mañana el alegato de la fiscal Laura Urquiza.

Vázquez, de 39 años, prestó declaración indagatoria el primer día del juicio y se proclamó inocente, aunque no aceptó contestar preguntas de los jueces.

El ex párroco de la capilla Virgen del Carmen, en el barrio Chacra II de Río Grande, está acusado de cometer los tres abusos en perjuicio de la menor, en 2013.

Según el requerimiento de elevación a juicio, en dos ocasiones el cura la tocó “en sus partes íntimas, aprovechándose de la inmadurez sexual de la víctima y sin su consentimiento, y en otra concretó el abuso con acceso carnal, haciendo uso de amenazas y violencia física.

La causa comenzó a investigarse en 2016 porque recién en ese momento la menor pudo contarle lo ocurrido a su madre, que radicó la denuncia penal. El sacerdote llegó al juicio en libertad y separado de sus funciones por decisión del Obispado de Río Gallegos, que también lo sometió a un proceso de la justicia canónica.

El Tribunal decidió no volver a convocar a la joven durante la audiencia oral, para no revictimizarla, luego de someterla a una pericia psicológica.






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