Benjamín tiene 13 y está transitando una etapa diferente en su vida. Con el apoyo del INADI consiguió su nuevo DNI.


Benjamín es el nombre que adoptó cuando quiso ser varón, tiene 15 años y es uno de los delegados al Parlamento Juvenil que sesionó la semana pasada en Buenos Aires. Es uno de los 96 adolescentes que presentaron monografías sobre una problemática actual y fueron elegidos por el INADI para exponer ante los demás “congresistas”.

El joven dijo: “Es importante que la gente se informe sobre las personas trans. Es genial haber venido acá, puede haber gente que está atravesando el mismo proceso que yo y que necesite apoyo o ayuda. O puede haber quienes simplemente estén interesados y quieran saber”.

Silvina, la mamá del adolescente comentó: “El proceso es largo, difícil. Benjamín con 13 años lo primero que empezó a expresar fue ese deseo de querer cortarse el pelo como varón, de querer usar ropa de varón”. Benjamín dijo que cuando se lo contó a su familia, su madre lloró y se enojó. “No conmigo, solamente tenía miedo de que me hicieran daño, de los prejuicios, del bullying”, aseveró.

Benjamín nunca se sintió mujer, jamás estuvo cómodo con su cuerpo femenino. Siempre, desde chico, estaba pendiente de su papá. Se medía las manos con las de él porque quería tenerlas grandes, le copiaba sus movimientos, sus actitudes. Jugaba pulseadas y no quería muñecas, aunque ahora entiende que “también está mal esa marcada división de juguetes para nenes y nenas”.

La madre expresó que había en su hijo “el deseo claro de querer sentirse de una manera distinta a la que venía viviendo“. A los 12 años, le contó a su hermanito de ocho que era varón y que quería que lo llamaran Benjamín. El nene lo aceptó de inmediato . “Fue tan dulce… Estaba refeliz, enseguida dijo: ‘Ahora tengo un hermano'”, dijo la madre. 

También contó como fue lo recibió todo el resto de la familia. “Cuando yo estuve preparada, se lo planteé a mis padres, hermanos y sobrinos. Somos una familia muy unida y por sobre todo comprometido con el otro, entonces no juzgamos, tratamos de acompañar”, dijo. Recordó que al principio la llamaban por el nombre femenino hasta que se fueron acostumbrando, “fue todo un aprendizaje”.

Benjamín está convencido de que tuvo mucha suerte porque nunca sufrió discriminación y se horroriza cuando lee sobre otros casos de aislamiento y de violencia contra las personas trans. “Los niños y adolescentes hoy nos van marcando el camino de por dónde ir y como ir comprendiendo algunas realidades que nosotros no lo pensábamos en su momento”, agregó Silvina.

En cuanto a la reacción que se produjo en la escuela ante la decisión de Benjamín, la mujer dijo que en ese ámbito “lo pudieron contener”. “No sufrió ninguna situación de discriminación, se siente muy pleno, yo hoy lo veo completamente feliz”, agradeció.

“Cuando se lo dije a mis compañeros del colegio a mitad de año, y eso que fue a mitad de año, lo aceptaron sin problemas. Recién al comienzo del ciclo lectivo siguiente, hablé con los profesores. Les dije.: yo soy un chico trans, ¿podés cambiar el nombre que tenés en la planilla? Mi mamá presentó unos papeles, porque todavía no tengo el DNI y no hubo oposición. Lo mismo pasó en la obra social,” refiere Benjamín.

Asistido por abogados del INADI va a comenzar el proceso de solicitud del documento con su identidad a pesar del desacuerdo de su papá.

Mi mamá dice que nunca me vio feliz hasta ahora, aunque fue la última persona con la que hablé de mi cambio. Tenía miedo de perderla, cosa que no me pasaba con mis otros parientes, abuelos y tíos”, dijo Benjamín.

Además, dijo: “La gente está muy confundida. Confunden el género con la orientación sexual, lo que no tiene nada que ver. Piensan que el chico trans es una lesbiana marimacho o una chica trans un gay afeminado. La atracción hacia una persona no tiene nada que ver con cómo te autopercibís“.

En cuanto a la transformación física, el próximo verano va a operarse del pecho y está aplicándose gel con hormonas con prescripción y control médico hace tres meses. “Es un proceso, después de exámenes cuando termine el tratamiento verán si empiezo con inyecciones. Pueden hacerte mal al hígado. Antes de empezar, me hicieron bajar de peso. Me acompañan mucho los profesionales de todos los campos. Todo en el hospital público, con la medicación totalmente gratuita”, comunicó.

Con respecto a lo que mejoró socialmente para que los derechos de las personas como él sean plenos, la respuesta es difícil porque Benjamin es tan joven que no recuerda tiempos más duros, de persecución e invisibilización.

Pero cuando se le pregunta qué es lo que falta todavía para avanzar en la situación de los transexuales contesta sin dudar: “Empatía. Falta empatía, ponerse en el lugar del otro” .






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