Hace poco, llegó a la cima del Manaslu, la octava montaña más alta del planeta.


Ulises Kusnezov era muy chico cuando comenzó a caminar por las montañas y a tomarle el gusto a la naturaleza. “Empecé desde que tengo memoria. Siempre tuve recuerdo de estar en los cerros, en Tafí del Valle. Toda mi familia hace e hizo montaña: mis abuelos, mi papá, mi mamá“. relató el tucumano.

Hace apenas algunos días, volvió de llegar al pico del Manaslu, en la zona del Himalaya, a 8163 metros sobre el nivel del mar.

El montañista tiene 24 años y lo convierte en el más joven de Latinoamérica en hacer pico en las diez montañas más altas del continente, en los diez volcanes más altos del mundo y el más joven en llegar a la cima del Manaslu. Además, tiene la particularidad de haber hecho todo esos logros en menor tiempo que otros montañistas.

Ulises contó que tenía 9 años cuando tuvo su primera experiencia de alta montaña. “Fue el Nevado de Acay, en Salta, de 5700 metros. Fue una experiencia bisagra, porque yo era muy chico, no fue buena, me apuné, me daba sueño, nauseas, no pude llegar a la cumbre”, recordó.

Además, contó que su primera cumbre fue en el Cerro Pabellón, en Tafí del Valle, que tiene 3700 metros y tenía 12 años. 

En referencia a cómo surgió la idea se subir la montaña  más alta del mundo, comentó: “Alguien me planteó subir las diez montañas más altas de América. En ese momento parecía algo imposible. Poco a poco me fui convenciendo de que podía ser, ¿por qué no?”. 

Ulises Kusnezov era muy chico cuando comenzó a caminar por las montañas

Agregó: “Arranqué por el Aconcagua, por lo que significa de por sí y porque hay todo un circo, va mucha gente, y al ir tantos la hace una montaña más segura, porque uno no está solo. Si te pasa algo, siempre hay alguien para socorrerte, en las otras montañas más altas no, estás solo. Después fuimos poco a poco ascendiendo a las diez más altas de América. Me llevó casi tres años hacerlas, empecé a los 19 y terminé con 22″.

Además, en su afán de querer lograr más comenzó a escalar los volcanes. “No me conformaba con eso nomás. Solo dos personas lo habían logrado en el mundo, y ninguno argentino. Algunas de estas montañas más altas de América también son volcanes, así que eso fue más rápido. No es que tuve que subir 10 más. Lo terminé con 23 años y eso me implicó ser el más joven en terminarlas y en el menor tiempo también. Gracias a ese proyecto conocí bien Sudamérica”, aseveró.

Hace poco, llegó a la cima del Manaslu, la octava montaña más alta del planeta.

En cuanto a la “montaña más alta del mundo”, dijo que lo primero que pensó cuando llegó a la cima fue: “Finalmente llegué”. Sin embargo, el ascenso final a la cumbre se hizo muy lento. “El tiempo era de menos de cien metros por hora, porque teníamos que dar un paso y hacer tres o cuatro respiraciones”, agregó.

Por supuesto que ya tiene en mente sus próximos objetivos, pero dijo que el Everest “es imposible, por lo económico”. “Cuesta arriba de los 60 mil dólares y hoy por hoy no se puede. Sería un objetivo muy ambicioso y sin sponsors es imposible. Me gustaría hacer otros de entre 8200 y 8600, para seguir ganando experiencia, como Makalu o Lhotse”, cerró.






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