Junto a los cuerpos había una piedra y un cuchillo. Una vecina afirmó que la relación entre ambos era violenta.


Luego de 48 horas sin noticias sobre la pareja que la había contratado, una trabajadora doméstica de Santa Fe trató de ingresar a la casa donde solía ir a limpiar y este miércoles la policía encontró muerto al matrimonio en un charco de sangre.

Si bien no se descartaba la hipótesis de robo, en la vivienda ubicada sobre Francia al 1100 sólo habían advertido que faltaba un vehículo perteneciente a los propietarios. De acuerdo a testimonios de quienes viven en la zona, la empleada había llamado por teléfono el lunes a la tarde, pero nunca contestaron.

A partir de un llamado al 911, los uniformados ingresaron al domicilio y confirmaron la presencia de los cadáveres en estado de descomposición tras revisar el comedor. Una vecina que los conocía también entró y rápidamente dio en la planta alta con Rodrigo, el hijo de las víctimas. El muchacho de 33 años con discapacidad motriz estaba deshidratado pero lúcido. “Él estaba en su pieza a un costado de la cama con la tele prendida. Cuando me acerco, le hablo y me hace signos como que me conoce”, le contó la mujer a LT9.

Según indicó la misma testigo, la relación entre Rafael Espino, de 62 años, y su esposa era “violenta”. Mónica Rampazzo (60) se había jubilado de su trabajo en el Ministerio de Educación, “se quería divorciar y tenía temor de él”. Más allá de estas declaraciones, el dato llamativo fue el hallazgo de una piedra y un cuchillo junto a los cuerpos, aunque en las primeras horas de la mañana del jueves no había confirmación oficial sobre la posible mecánica del hecho.

Fuentes consultadas por LT10, la Policía de Investigaciones (PDI) encontró en la casa las llaves y los papeles de la camioneta que era buscada desde el inicio del operativo. En cuanto al marido de la mujer fallecida, señalaron que desde hace más de un año se encontraba con licencia psiquiátrica en su trabajo en la Secretaría Electoral Nacional.






Comentarios