La historia de Pamela Verdugo con Agustín fue conmovedora y se replicó en las redes sociales.   


El gesto de una mujer policía con un niño que perdió a su hermano tras un accidente de tránsito le alegró el día y tal vez le cambió la mirada sobre la vida.

La historia que recorrió las redes sociales unió a la auxiliar Pamela Verdugo y a Agustín, hermano de Martín Cortez que falleció luego de sufrir un accidente en Atuel Norte (San Rafael) con su moto el sábado 2.

La familia del joven motociclista inició acciones legales por mala praxis contra médicos del hospital del Alvear, que es a donde trasladaron en primera instancia a Martín tras el incidente vial.

Mientras los familiares se reunían con las autoridades del hospital sureño, Agustín se quedó sentado en el cordón de la calle con la mirada extraviada en la tristeza que lo invadía por la muerte de su hermano y el llanto lo acompañaba, Verdugo logró sacarlo de ese sufrimiento con una acción tan simple como conmovedora.

Primero le dio un dulce y después lo subió al móvil policial, le mostró como funcionaban los dispositivos dentro del vehículo y hasta lo hizo hablar por radio con el CEO y el comisario.

Atónito por lo que había experimentado en esos 20 minutos, el niño se retiró con una sonrisa pero además en el beso y el abrazo que le estrechó a la auxiliar quedó grabado a fuego un agradecimiento que no puede ser expresado con palabras.

“Lo vi mal, pensé que estaba descompuesto pero en realidad era que estaba muy triste. El se había aferrado mucho a su hermano mayor porque antes había perdido a su papá también en un accidente”, comenzó la charla la auxiliar primero Pamela Verdugo que cumple funciones en la policía Vial de Alvear.

Verdugo se le arrimó por atrás y le habló, pero Agustín no atinó ni a dar vuelta el rostro para ver quién era.

Entonces “le ofrecí un chicle que era lo único que tenía y cuando me miró ahí dijo como sorprendido ´una policía` ahí aproveché y le pregunté si quería conocer mi compañera, entonces le mostré la camioneta”.

Esa actitud de Verdugo le cambió el semblante al niño que no podía creer a donde estaba. “Estaba más calmo, ahí me aceptó el chicle y comencé a mostrarle como funcionaban los dispositivos. Después se me ocurrió que lo monitorearan por la cámara que está en el hospital. Pedí autorización al CEO y el saludaba a la cámara y por la radio lo saludaban. El habló con la gente del CEO y también apareció en frecuencia el comisario Videla. Tenía una alegría inmensa”, relató la auxiliar de la policía.

Una prima del niño lo llevó de vuelta con la familia pero no sin antes complacer a Agustín que quería sacarse una foto.

“No lo conocía pero verlo así me pudo y usé lo que tenía a mano para tratar de ayudarlo”, agregó.






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