Fénix había estado en el zoológico de San Rafael. La primera vez que intentaron liberarla fue en 2017


Después de permanecer una década en cautiverio, y poco más de un año en rehabilitación en el Ecoparque porteño, lograron que Fénix, un águila coronada, vuelva a su habitad natural. 

Al momento de su liberación, Fénix pesaba 2,8 kilos con 73 centímetros de altura. La envergadura de sus alas llega a 1,8 metros.

El águila coronada (Harpyhaliaetus coronatus) es una de águilas más grandes de nuestro país, habita dentro de nuestra provincia la zona del monte semiárido. Se alimenta principalmente de quirquinchos y serpientes.

Actualmente el águila coronada es una de las especies de rapaces con mayor presión, por su contrabando, destrucción de hábitat y caza. Actualmente su población global no supera los 1.500 individuos.

En noviembre de 2017 la Secretaría de Ambiente de Mendoza había intentado liberarla también en la reserva de Ñancuñan pero finalmente no pudo ser y hubo que someterla a un proceso de rehabilitación en Buenos Aires.

Ahora si, el águila que estuvo en el zoológico de San Rafael, pudo ser liberada y los especialistas consideraron que la medida fue exitosa.

De acuerdo a los datos del monitoreo permanente que se hace por medio de un transmisor que le colocaron al espécimen antes de soltarla en la reserva, el ave se ha movido dentro de la zona de Ñacuñán reconociendo el territorio y ya realizó la primera cacería exitosa en años.

La liberación de Fénix fue posible gracias al trabajo coordinado en el rescate, rehabilitación y liberación llevados a cabo por instituciones como Fundación Caburé-í, Fundación Cullunche, la Dirección de Recursos Naturales Renovables con el Departamento de Fauna y el personal de Guardaparques de la Reserva de Biósfera de Ñacuñán, la Escuela Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces de la Argentina de La Pampa, el Centro de Conservación de Fauna Silvestre de La Florida, San Luis, y el Parque de la Memoria.






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