La coloca en la puerta del negocio con panificados y verduras. Los vecinos se sumaron a la iniciativa.  


“Si lo necesita llévelo, es gratis”, se lee en un cartel que está encima de una caja con mercadería, que cada día coloca en la puerta del negocio Soledad Barboza (25).

La almacenera y su esposo, Santiago, decidieron armar esa caja solidaria para ayudar a las personas que estén atravesando momentos económicos difíciles.

Soledad Barboza junto a su hijo

La iniciativa está en pañales, lleva poco más de un mes pero a poco de andar ya sumó la colaboración de los vecinos que también quieren hacer su aporte. En las compras llevan un alimento extra y lo dejan en la caja solidaria y la última iniciativa fue la de colaborar con otros artículos como calzado.

Pan, tortitas, verduras, fideos o arroz, son algunos de los artículos comestibles que pueden tomar aquellas personas que lo necesiten.

Soledad y Santiago poseen una especie de almacén o maxikiosco en la esquina de avenida Moreno y Belgrano, en San Rafael, desde hace unos tres meses.

Por lo general el pan que quedaba del día anterior lo embolsaban y lo revendían a un precio exiguo hasta que decidieron darle otro destino.

“Habitualmente pasa gente necesitada por el negocio a pedir algo, un día se nos ocurrió dejar de revender ese pan y armamos la caja. Empezamos con eso y le fuimos agregando tortitas, algo de verdura. La intención es ayudar en lo que se pueda”, contó Soledad Barboza.

En el inicio “había gente que se mostraba algo temerosa o avergonzada pero con el paso de los días lo aceptaron e incluso por ahí pasa gente más temprano y pregunta si vamos a sacar la caja. Ahora la rellenamos cuatro veces al día por lo menos”, agregó la mujer.

La idea que impusieron Soledad y Santiago también caló hondo en los vecinos de la zona y “ahora hay gente que viene a comprar y pide algún artículo de más, un paquete de fideos o alfajores, turrones, algo de panadería, y lo deja en la caja, nosotros también sacamos unos $200 al día para poner pan fresco o tortitas.”, relató.

Además de los artículos alimenticios, los vecinos decidieron colaborar con ropa o calzado.

Más allá de la satisfacción de poder colaborar con aquellas personas que la están pasando mal, hay un cierto grado de tristeza en Soledad porque “uno hace su aporte, es un grano de arena en el océano, pero da pena que haya gente que debe recibir ayuda así. Vemos a abuelos o niños que pasan y retiran algo de la caja. No debería ser así” dijo y luego agregó “se que no vamos a poder ayudar a todo San Rafael, pero de la forma que podemos, con lo poquito que podemos, tratamos de dar una mano”.


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