Al igual que otras proteínas de origen animal posee importantes beneficios nutricionales para niños y adultos.


Durante mucho tiempo la carne de cerdo sobrellevó una fama de alimento con alto contenido en grasa y asociado al aumento de colesterol en nuestro organismo, sin embargo hoy en día se ha comprobado un equilibrio nutricional en relación a su contenido en proteínas de alto valor biológico y moderado en grasas.

Entre los principales aportes nutricionales que los consumidores deberían tener en cuenta encontramos el aporte de vitaminas esenciales y minerales como el hierro, zinc, fósforo, magnesio y potasio en altas cantidades.

Aunque el tipo de corte de carne de cerdo incide en su contenido de grasa, los beneficios para el organismo son claros: cantidad de proteínas, potasio y vitamina B6 –necesarias para el desarrollo corporal, funcionamiento muscular y metabolismo hormonal de cada día–.

Por todo esto, en el marco de la campaña “Alimentos saludables”, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) promueve el consumo de carne porcina, resaltando la importancia de incorporar los diferentes cortes en una dieta variada que incluya los diferentes tipos de alimentos de los tres universos: carnes; pastas-arroces; grasas.

Es importante destacar que la comercialización de carne y subproductos porcinos de todo el país debe cumplir obligatoriamente con el análisis de triquinosis previo a la liberación de la mercadería de los establecimientos de faena.

Recomendaciones

• Adquirir siempre carnes de cerdo, chacinados, embutidos o salazones en lugares habilitados, con etiqueta en la que conste el nombre del establecimiento y número de registro del producto –así se cuidará que haya cumplido con los análisis de triquina–.

• Cocinar la carne hasta que pierda el color rosado.

Conservar las carnes en la heladera durante su vida útil.

• No volver a congelar carne descongelada, salvo que sea cocinada previamente.


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