La víctima tenía 72 años y sufría de depresión. Se había escapado de la clínica horas antes de su deceso. 


Conmoción causó este lunes por la tarde el hallazgo de un cadáver flotando en las aguas del arroyo Ramallo, y de inmediato se dio intervención a la policía.

El cuerpo apareció a la altura de calle 29 Este y un vecino fue quien alertó al 911. La víctima se identificó como Teresa Isabel Ballistreri, de 72 años, con residencia en barrio Somisa. Horas antes de su deceso, el marido había denunciado la desaparición tras perderla de vista en el policlínico de Mitre y Lamadrid mientras esperaba el turno por una consulta médica. 

Según declaró el hombre, Ballistreri sufría de depresión y había experimentado varios intentos de suicidio. “Fui al baño y ella quedó sola, pero cuando volví ya no estaba. Pensé lo peor porque venía de atravesar una crisis y la policía me lo terminó confirmando”, refirió en diálogo con la prensa. 

Personal de Prefectura y Policía Científica participaron de la búsqueda.

Según revelaron fuentes de la Comisaría Segunda a Vía San Nicolás, los resultados de la autopsia fueron elocuentes y no se identificaron signos de acción violenta, por lo que todo indica que se habría arrojado al agua por su propia voluntad. Al operativo se sumó personal de Prefectura Naval y Policía científica, en acciones encabezadas por el comisario Pablo Villanueva.

El caso quedó en manos de la UFI Nº 4, con injerencia del fiscal Ariel Tempo

(Fotografías: El Informante)




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