La joven policía ramallense fue encontrada este lunes con un disparo en la cabeza. La detonación provino de su propia arma reglamentaria. 


Lo que con las primeras luces de la tarde era a las claras un suicidio, fue tomando un nuevo cauce a partir de la declaración de familiares y amigos. Johanna Rojas, de 28 años y efectivo de la Policía Comunal de Ramallo, falleció este lunes por un disparo en la cabeza. Estaba tendida en la cama matrimonial y su pareja es el principal sospechoso.

Antonio Luna, casi 40 años mayor que ella y con quien convivía desde hacía una década, quedó detenido. La causa recayó en manos de la fiscal Verónica Marcantonio, quien en declaraciones radiales habló de una relación tortuosa signada por los celos.

Según relató Luna, había estado bebiendo en un bar desde la mañana y cuando llegó a su casa en barrio FONAVI la encontró muerta y sin signos de haberse ejercido violencia en el interior. 

Pero Marcantonio lo ubica en otra situación. “De acuerdo al testimonio de allegados, estuvieron juntos más de dos horas y recién a las 14:45 avisó a una vecina que su pareja estaba sin vida”, confió, y dio cuenta de que el hombre no sería ajeno al hecho. Por otra parte, llevaba puesto guantes de trabajo que podrían haber sido usados para accionar el revólver.

Las pericias determinaron que la detonación provino de su propia arma reglamentaria, y por la trayectoria del proyectil la joven recibió el impacto estando sentada.

Los resultados de la Asesoría Pericial de La Plata se conocerán en aproximadamente 15 días. Mientras tanto, la investigación avanza con fuertes indicios que podrían indicar un posible femicidio. “Johanna podría haber tenido una relación con otra persona, hombre o mujer, lo que provocó la reacción de Luna”, sostuvo la fiscal como principal hipótesis.






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