El pequeño de un año y medio comenzó a convulsionar en la calle y el uniformado lo asitió. Un día después se volvieron a ver en un contexto más agradable. 


Ellos dos se habían conocido en circunstancias aterradoras y ahora se reencontraron en un contexto mucho más agradable. El cabo 1° de la Policía Federal, Víctor Hugo Sánchez, le salvó la vida al pequeño Ignacio García -de un año y medio- cuando convulsionó en pleno centro de San Luis el miércoles. Un día después, el uniformado fue recibido por la familia del pequeño en su casa entre abrazos, emociones y palabras de agradecimiento.   

Cuando Sánchez tomó su turmo se encontró con un panorama desolador. Estaba en la AFIP, donde cumple sus funciones, y escuchó gritos y alboroto en la vereda. Al acercarse vio como dos señoras intentaban reanimar a Ignacio que estaba pálido y con sus ojos hacia atrás. “Lo único que me salió en ese momento fue agarrar al nene y ponerlo de costado. Pensé que se había atragantado con algo pero cuando me di cuenta que no era así, lo puse de espalda porque es lo que se hace en casos de cuadros de epilepsia”, contó.

El cabo aclaró que no le realizó RCP o respiración boca a boca porque hubiera sido peor. “El nene no había perdido los signos vitales, por eso no fue necesario. Si hubiera aplicado RCP, podía haberle afectado de alguna manera”, explicó.

Las maniobras de primeros auxilios no duraron más de dos minutos. En cuanto el niño comenzó a llorar, sus padres, Silvana Lucero y Marcelo García, lo llevaron a la Clínica del Niño donde permaneció varios minutos en observación. Luego lo trasladaron a la Clínica de la Alimentación, debido a la obra social de la familia.

“Lo que hizo el policía fue vital. Estamos muy agradecidos con él y con la gente que ayudó. En un momento así se te nubla la cabeza y no podés pensar. Cuando me di cuenta lo que pasaba no podía llamar ni a la ambulancia porque no me acordaba el número”, dijo el padre de Ignacio al Diario La República. 

García explicó que su hijo sufrió convulsiones debido a un cuadro febril muy alto. Poco antes de que el niño tuviera que ser reanimado, su papá y su mamá lo habían llevado al médico a él y a su hermano Marcos de 3 años, porque ambos estaban enfermos. 

Aunque el momento fue tenso y de mucha angustia, el niño se recupera y, según explicó García, no habría sufrido lesiones neurológicas. 






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