Una joven encontró en un sanatorio de San Luis un anillo de casamiento y decidió buscar a su dueño en las redes. Era de una abuela de 90 años que estaba internada.


El 26 de julio una joven llamada Mauge Valenciaga encontró un anillo de casamiento en la puerta del Sanatorio Ramos Mejía, ubicado en pleno centro de la ciudad de San Luis. La chica publicó en facebook que quería dar con su verdadera dueña y tras cinco días de búsqueda, descubrieron que el anillo era de una anciana de 90 años que está internada en la clínica.

Mauge Valenciaga estaba segura de que ese anillo de oro, que de tantos años y uso parecía una lámina, merecía encontrar a su verdadera dueña. Es así que la joven no dudó en publicar en su red social una fotografía junto con a un texto que decía: “Quiero que me ayuden a difundirlo, seguramente es de gran valor sentimental y no me corresponde tenerlo. Quiero que llegue a las manos correctas”.

La dueña original de la joya, que encierra cientos de recuerdos y una historia de amor, debía saber la fecha que estaba grabada en el interior. Tuvo tanta repercusión que la publicación se compartió unas 3.400 veces en facebook y cientos de personas reaccionaron con corazones que dieron el “me encanta”.

Entre los 56 comentarios hubo algunos ​que aseguraban que lo podrían haber tirado a propósito, otros alentaban a Valenciaga a encontrar al dueño y la felicitaban por “el gesto solidario”. Incluso un hombre de Buenos Aires se comunicó para ver si se trataba de su anillo y compartió una imagen en la que aseguraba compensar con $10 mil a quien lo consiguiera. La pérdida era muy importante ya que era de su mamá, fallecida recientemente.

Muchos usuarios proyectaron sus pérdidas personales, amores que jamás regresaron y algunos que partieron a otro plano.

El anillo huérfano y una historia de amor que necesitaba se reconstruida iba tejiendo lazos virtuales entre las personas que se identificaban con la historia, ya que muchos proyectaron sus pérdidas personales, amores que jamás regresaron y algunos que partieron a otro plano. 

Pero sin dudas ésta historia merecía un final feliz, es así que de pronto una usuaria escribió “ojalá sea de la abuela de mis amigos (…)” y la búsqueda se fue hilvanando hasta llegar a su dueña. El anillo, al cual describieron como “una lámina” de lo gastado que estaba, pertenecía a una abuela de 90 años que se encontraba internada en la clínica. Su nieta explicó que “nunca se lo sacaba, lo lleva desde sus 18 años, es irreemplazable”, informó El Chorrillero.

A pesar de que la historia de amor que encerraba ese anillo no trascendió, nadie puso en duda que los gestos de solidaridad construyen una sociedad mejor y que, por otro lado, las historias de amor existen.


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