En septiembre de 2016, en San Luis, Lorena Vanesa Gatica volvía de trabajar y Esteban Anibal Rojos la chocó de atrás. 


La mañana del martes, a casi tres años del hecho, comenzó la primera jornada del juicio contra Esteban Aníbal Rojos, el conductor que circulaba ebrio, atropelló y mató a la auxiliar de Policía de San Luis, Lorena Vanesa Gatica, quien iba en moto. 

Rojos había salido del pub “Picasso”, ubicado en pleno centro puntano, y había ido al barrio 500 Viviendas Sur a llevar a dos amigos para luego ir a su casa que queda en Potrero de los Funes. Pero cuando transitaba por el bulevar principal del barrio embistió de atrás con su Volkswagen Gol a una moto Honda Wave 110, en la que iba Gatica y estaba a punto de llegar a su casa, la número 6 de la manzana 135, luego de hacer guardia adicional en el boliche “Sky”, en Héroes de Malvinas y Narciso Gutiérrez.

Esa trágica mañana, cuando la Policía le realizó el test de alcoholemia a Rojos comprobaron que tenía 0,98 gramos de alcohol por litro de sangre, es decir, casi el doble de lo permitido –0,50– para conductores particulares, según informó El Diario de la República.

Durante la indagatoria, Rojos declaró que esa noche había tomado dos cervezas con un amigo antes de ir al bar y que luego compró dos fernet para compartir con él. Pero al rato, el otro muchacho compró otros dos fernet y un mojito para una chica.

Sebastián Lagos, el viudo de la auxiliar de Policía, no aguantó la primera audiencia del juicio y se fue. El periodista del mencionado medio local le preguntó que le pasaba y manifestó nervioso: “No puedo, no lo aguanto, no aguanto ver al acusado, no voy a poder estar en el juicio”.

El hombre se retiró de la sala mientras la secretaria del tribunal leía la declaración que el acusado dio el 12 de septiembre de 2016. El viudo confesó que le hace mal revivir todo lo sucedido el 4 de setiembre de 2016 y que le genera odio.

Lagos admitió que lucha para no incrementar ese sentimiento a su hijo mayor, de 16 años, que siente lo mismo que él: “Si yo siento odio, si vivo con odio, le voy a transmitir eso” y luego añadió que su hija de 15 años también está destruida por la ausencia de su madre.

A pesar de que probablemente no esté durante el juicio, confesó que espera que al acusado le den el máximo de pena: “Vamos a pelear para que le den los cinco años”. Rojos está imputado por homicidio culposo.

Durante la primera jornada cuando la secretaria de la Cámara le leyó su indagatoria y le ofrecieron declarar, Rojos optó por no hacerlo. 

En relación al choque, Rojos recordó que fue unos 20 minutos antes de las 7. Él circulaba por el bulevar y sintió un “impacto”. “Yo pensé que había mordido el cordón porque estaba frío, venía con los vidrios altos y de pronto veo humo o vapor del motor y como hace poquito le había cambiado la correa de distribución no sabía si había sido eso” detalló el acusado.

Luego remarcó que no vio a la moto que iba delante de él, que no tuvo tiempo de esquivar y que se le apareció un bulto negro que no sabía qué era y sintió el ruido del choque.

Sin embargo las pericias de Accidentología revelaron que la moto de la víctima quedó a unos 67,55 metros de distancia desde donde estaba el auto de Rojos. Es decir, que el acusado circulaba a una velocidad de entre 60 y 70 kilómetros por hora. “En este caso, la velocidad coadyuvó a las consecuencias del accidente”, indicaron los peritos del Poder Judicial en el informe.






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