En San Juan, un matrimonio abrió un centro de ayuda psicológica y legal para familiares de víctimas de accidentes. 


En febrero de 2015 Lorena y Guillermo Chirino sufrieron la muerte de su hijo Lautaro (12), quien fue embestido por un móvil de la Policía Comunal de Rawson. A pesar de que la causa legal no tuvo avances, a cuatro años de la tragedia el matrimonio sanjuanino decidió crear un centro de contención para quienes también perdieron a un ser querido en accidentes viales. El refugio funciona en la Parroquia de Fátima y brinda ayuda espiritual, legal y psicológica.

“Cuando uno pierde un hijo, nada tiene sentido y el dolor es muy grande. Uno está desorientado e incluso uno desprecia su vida para querer estar con el hijo que se fue. Nuestro gran refugio fue la fe. Ahora queremos estar con otras familias y caminar juntos compartiendo el dolor. Nosotros sabemos por lo que están pasando y queremos ayudarlos”, contó Guillermo a Diario La Provincia.

Las reuniones se llevan a cabo en la Parroquia de Fátima.

Ambos sintieron la necesidad de estar junto a quienes pasaron lo mismo que ellos y comenzaron a trabajar en la acción solidaria. Mucho tuvo que ver el párroco José María Soler, quien ofreció como sede de la iglesia que está ubicada en calle General Acha. “Charlando con el Padre coincidimos en que teníamos que hacer algo. Dios nos pide que trabajemos acá. Daremos contención espiritual, social, legal y en lo psicológico a través de profesionales que ya se ofrecieron voluntariamente y son feligreses de la parroquia”, explicaron.

El centro recibe el nombre “Familias del dolor”, donde el matrimonio apunta, sobre todo, a contener desde lo espiritual y lo psicológico a los seres queridos de víctimas de siniestros: “Uno está ciego del dolor. No sabe qué hacer o a dónde ir. Y en eso aparecen abogados que te hablan de la causa legal mientras que otros te señalan que te apures a tener un nicho en el cementerio para llevar a tu hijo. Es desesperante”.






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