Mientras se desarrolla el juicio en San Juan, la joven habló de los aberrantes episodios que vivió en su casa. 


Con una remera que dice “Quiero Justicia”, una joven sanjuanina asiste todos los días a la puerta de Tribunales donde se lleva a cabo el juicio a su padre y hermano mayor, acusados de violarla entre los 9 y 16 años. La víctima, identificada como Paula (no se brinda el apellido por protección de un hermano menor) espera la condena para su progenitor, su hermano y también para su madre, a quien acusa de encubrir los aberrantes abusos que vivió en su propia casa.

“Quiero estar tranquila, quiero que se haga justicia porque me cansé de sufrir, de vivir cosas que realmente no tendría que haber vivido. Porque no tuve una infancia y mi adolescencia prácticamente ya también se está por ir y me pregunto qué es lo que disfruté de mi vida, de mi pasado y nada. ¿Jugué con muñecas? No, porque desde los siete trabajé con ellos”, expresó la joven.

Fiscalía pidió 22 años para el padre, 20 para el hijo y 12 a la mujer

En diálogo con Diario de Cuyo, Paula contó que su papá la empezó a manosear y luego a violar a partir de los 9 años, y que su hermano hizo lo mismo dos años después, dejándola embarazada cuando apenas tenía 15 años. Según la víctima, su madre sabía lo que sucedía y nunca hizo nada. De hecho cuando quedó embarazada le dio pastillas para abortar.

“Yo le había contado, ella lo encontró a él (por su padre), cuando tenía 13 años. Él siempre me despertaba manoseándome y esa vez había aprovechado que ella había salido. Pero no la escuchó que había vuelto hasta que estuvo muy cerca y me dio un empujón para que yo me hiciera la dormida. Ella lo vio desnudo y le preguntó qué estaba haciendo. Él le dijo que estaba buscando el short. ‘Ahí lo tenés’, se lo señaló”, dijo la adolescente.

La mamá de la víctima.

Paula se animó a denunciar a su progenitor y hermano en 2017, cuando con ayuda de su novio enfrentó la situación. “Siempre me decía que tenía que hacer algo porque no podía vivir así. Yo le decía que me iba a ir de la casa cuando cumpliera los 18, pero él creía que no me iba a poder ir. Hoy lo pienso y él tiene razón, porque tengo los 18 y no hubiese tenido dónde ir. Él me ayudó, me acompañó”, explicó.

La joven hoy es contenida por su pareja y el colectivo Ni Una Menos: “Quiero justicia, ellos (por los acusados) no merecen estar libres. Así como ellos, hay otros que parecen ser buenas personas y en realidad son tremendos pero uno no se da cuenta”.






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