Trabajan más de 50 personas en los objetos del Carrusel y el Espectáculo Final. Lo hacen a conciencia en pos del medio ambiente. 


Reciclar, reutilizar y, así también, reducir la producción de residuos. Esa es, entre otras, una de las metas de trabajo del taller de utilería de la Fiesta Nacional del Sol en esta nueva edición.

El año pasado el taller trabajó especialmente para empezar a reciclar diferentes materiales. Ahora esa tarea se intensificó y, además, comenzaron a capacitarse para separar los residuos que se generan dentro del taller.

La producción de residuos es siempre un problema a resolver en cualquier institución, incluso en las viviendas particulares. Y así lo es también para el taller de utilería, en el que este año trabajan más de cincuenta personas realizando los objetos que serán utilizados en el Carrusel y el Espectáculo Final.

En los diferentes procesos de realización, emplean diversos materiales industriales recuperables, como el poliestireno expandido (telgopor), maderas de diferentes tamaños, viruta y restos de metales. También utilizan muchos potes de pintura, plásticos y aerosoles.

A través del programa Misión Buen Ambiente, de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, los trabajadores del taller recibieron una capacitación para aprender a gestionar los residuos, comenzando por la separación de lo orgánico e inorgánico.

“Estamos tratando de que todos los realizadores, turno mañana y tarde, tomen conciencia de esa separación y distribuyan los residuos en diferentes contenedores”, cuenta Yanina Ruarte, integrante del equipo de producción del taller.

“Hay un sistema de retirado de materiales recuperables. Retiran los residuos una o dos veces a la semana”, explica Ruarte. Un camión del programa de Ambiente es el que se ocupa de llevar estos residuos hasta el Parque de Tecnologías Ambientales, ubicado en Rivadavia.

Para facilitar el aprendizaje sobre la gestión de residuos, los realizadores cuentan con la guía de los jefes de taller, quienes los orientan y colocaron cartelería en los diferentes recipientes en los que los depositan. “Hay una gran concientización, preguntan, consultan, a los jefes o entre ellos, se está dando el primer paso para la conciencia de recuperación”, dice la productora del taller.

Quienes también son actores esenciales en este nuevo desafío, sobre todo incentivando al resto de sus compañeros, son los integrantes de Teytekia, un grupo artístico inclusivo que trabaja dentro del taller.

Aparte de la separación de residuos, ha sido clave el trabajo del taller en la reutilización y reciclaje de utilería, especialmente de la que será utilizada en el Carrusel. Reciclaron estructuras en desuso y elementos de otros años, tallados de telgopor y piezas de madera. También transforman el carácter de algunas piezas a través de la pintura.






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