Sandro Javier Bordón dijo que es inocente y pidió justicia. Un testigo encubierto aseguró que lo escuchó confesar el crimen. Fue en San Juan. 


La Sala II de la Cámara Penal de San Juan condenó a prisión perpetua a Sandro Javier Bordón por el crimen de los abuelos Sillero. El condenado aseguró que es inocente, dijo que no existen pruebas para inculparlo y exigió justicia. 

Víctor Sillero (87) y su esposa Florencia Bustos (86) murieron días después de que al menos un delincuente les destrozara la cabeza a golpes en su casa del barrio Guillermo Rawson el 23 de mayo de 2017. Fue un intento de robo porque el asesino revolvió toda la casa en busca de algo. 

Cuando la investigación parecía estancada, apareció un hombre que afirmó – con el objetivo de recibir la recompensa–  haber escuchado cómo el hombre de 46 años le contaba a una curandera de Chimbas “que se había mandado una macana con los Sillero, que los había golpeado con unos nunchaku y que revolvió todo pero no halló la plata”. Esta mujer le habría dicho que el dinero sí estaba en la casa y le recomendó afeitarse y cortarse el pelo.

El testigo también aseguró que le dijo a Bordón que lo había escuchado y éste le pidió plata para perdonarle la vida. Supuestamente estaba amenazado y por eso no dijo nada hasta que apareció la recompensa. 

Cuando Bordón terminó de escuchar la resolución del juez dijo: “No he sido yo, no tienen pruebas contra mí” e invitó a la prensa a que lo busquen en el penal para contar su verdad, pero delante del Tribunal no quiso decir una sola palabra.




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